Señor Director:
Que el 65% de los menores de 12 años que fallecen en siniestros viales en Chile lo hagan como pasajeros, y que siete niños resulten lesionados cada día por esta causa, debería ser suficiente para dejar de postergar una de las medidas más eficaces para salvar vidas: exigir que viajen a contramarcha en sus sillas de seguridad.
La evidencia es concluyente. Viajar en esa posición reduce hasta cinco veces el riesgo de lesiones graves en menores de dos años en colisiones frontales, las más frecuentes y letales. Por ello, numerosos países han adoptado la norma R129 de Naciones Unidas y que exige que los niños viajen a contramarcha hasta los 15 meses, promoviendo esa posición hasta los cuatro años. En Chile, en cambio, esta medida ni siquiera alcanza el nivel de recomendación.
Mientras el Congreso debate el aumento de las sanciones por no utilizar estos equipos, sigue pendiente la discusión de fondo: exigir que los niños viajen de la forma más segura. Mantener una política basada solo en el autocuidado, sin actualizar la normativa conforme a la evidencia, implica aceptar lesiones y muertes infantiles que hoy son prevenibles.
Paula Deimel
Especialista en seguridad vial infantil Mini Nuts




