La designación de Paulina Arriagada (UDI) como nueva seremi de Salud, tras más de 25 días de vacancia luego de la salida de Felipe Carrillo; terminó abriendo un flanco político inesperado en el oficialismo regional.
En plena campaña por las elecciones internas del Partido Republicano, el nombramiento alimentó las críticas de sectores de la colectividad que cuestionan la capacidad de su dirigencia para incidir en las decisiones del gobierno.
Aunque el delegado presidencial regional, Diego Sepúlveda, pertenece al Partido Republicano, entre militantes de base persiste la percepción de que la colectividad ha perdido espacio en el gabinete y en los servicios públicos, mientras otras fuerzas, especialmente la UDI, han consolidado su influencia.
Ese malestar quedó reflejado en publicaciones difundidas por adherentes republicanos en redes sociales, en las que se sostuvo que la directiva regional “no tuvo el peso político esperado” y que figuras como el senador Gustavo Sanhueza terminaron inclinando las decisiones hacia sectores con mayor estructura partidaria, relegando a quienes construyeron el partido en el territorio.
Un equilibrio en disputa
Durante las semanas en que el cargo permaneció vacante surgieron alternativas tanto de la UDI como del Partido Republicano. Entre estas últimas apareció el nombre del odontólogo Felipe Fuentealba, aunque su opción nunca logró concitar respaldo transversal dentro de una colectividad que hoy enfrenta una evidente división interna entre las dos listas que competirán por la conducción regional.
Consultado previamente por esta disputa, el delegado Diego Sepúlveda buscó bajar el perfil al factor político, insistiendo en que “los cargos públicos no son premios ni cuotas de poder” y que las autoridades son evaluadas por su desempeño.
Ya instalada en el cargo, Arriagada enfrentó además su primera controversia comunicacional al compartir desde su cuenta de instagram –en la que se identifica como seremi de Salud–, un reel publicado por el senador Gustavo Sanhueza, contenido que posteriormente fue eliminado tras generar incomodidad por su tono político.
El parlamentario gremialista, en tanto, defendió la designación y descartó que hubiese existido una imposición de su partido. “Nos motiva como partido poner a disposición del gobierno del Presidente José Antonio Kast los mejores profesionales para que a Ñuble le vaya bien. (…) Paulina fue designada por sus propios méritos, más allá de las consideraciones políticas que siempre abundarán en este tipo de designaciones. Nunca hubo una exigencia expresa de parte nuestra para que la autoridad fuese UDI”, afirmó.




