El 4 de diciembre de 2025 la Contraloría tomó razón del decreto de adjudicación de la construcción del embalse Zapallar, que se emplazará en el río Diguillín, a la empresa China International Water & Electric Corporation (CWE). Sin embargo, desde aquella fecha han pasado siete meses y solo se ha movido una piedra en la zona, la que colocaron las autoridades encabezadas por la exministra de Obras Públicas, Jessica López, el pasado 16 de febrero.
Para los regantes del río Diguillín y futuros beneficiarios de la obra que permitirá sumar 10 mil hectáreas con seguridad de riego en San Ignacio y El Carmen, el nulo avance de las obras en estos meses no es una señal positiva y genera inquietud e incertidumbre sobre el rumbo del proyecto.
El futuro embalse, que representará una inversión de $158.778 millones, es uno de los proyectos priorizados por el MOP en la región y está en manos de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH). De hecho, en abril pasado, en su visita a Ñuble, el subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, reiteró la voluntad del gobierno de avanzar con esta iniciativa y subrayó que “nuestro compromiso es iniciar la construcción con obra verdadera, con obra que sea efectivamente ejecutada y para eso estamos programando iniciar los trabajos en el segundo semestre con la primera tronadura”, aludiendo tácitamente a la ceremonia de colocación de la primera piedra.
Dificultades
Juan Carlos Villagra, presidente de la Junta de Vigilancia del Río Diguillín (JVRD), organización que agrupa a todos los usuarios de agua de dicha cuenca, explicó que la falta de información oficial ha generado preocupación entre los agricultores que esperan hace décadas por este proyecto. Sostuvo que en el área donde debía concretarse la instalación de faenas no hay presencia de máquinas, debido a que el proyecto enfrenta algunas dificultades. Por un lado, está pendiente la presentación ante la Conaf del plan de manejo de bosque nativo, y por otro, se espera el pronunciamiento del Consejo de Monumentos Nacionales respecto a eventuales hallazgos arqueológicos.
“Estamos inquietos porque se ha demorado más de lo que nosotros esperábamos. Pero de acuerdo con la información que tenemos se están obteniendo todos los permisos sectoriales, principalmente con Conaf, en que falta por presentar el plan de manejo. Según nos dijo la autoridad, va avanzando, no la velocidad que nosotros quisiéramos, pero que va avanzando y que luego van a empezar a verse algunos trabajos”, manifestó el dirigente, quien indicó que sólo se observan algunos trabajos en el camino de acceso a la obra.
Villagra sostuvo que “mi impresión es que al principio de la instalación del gobierno anduvieron preocupados de otros problemas, pero ahora parece que las autoridades ya se están haciendo cargo”.
Además, mencionó que “hicieron algunos hallazgos arqueológicos en la zona de la instalación de faenas, lo que atrasó eso. Las áreas ya están identificadas y cercadas, por lo tanto, se podría seguir avanzando con el resto”, argumentando que la velocidad de respuesta del Consejo de Monumentos Nacionales es muy lenta.
Recordó que hasta principios del presente año se mantuvo una mesa de trabajo público-privada en la que participaban representantes de la DOH, liderados por el exjefe del proyecto, Rodrigo Saavedra; así como también de los regantes, de los “blancos” y de los comités de adelanto, entre otros actores. Sin embargo, el cambio de gobierno también significó una ralentización de los procesos y cambios en las autoridades y en los equipos técnicos, entre ellos, la salida de Rodrigo Saavedra.
Recién este viernes 10 de julio el MOP reactivó la mesa de trabajo que los regantes esperaban para poder conocer el verdadero estado del proyecto. En la cita, que se concretó en Bulnes, participaron en representación del MOP: Ulises Retamal, inspector fiscal del proyecto; Alfredo Ávila, director de la DOH Ñuble; Pedro Melo, jefe de riego de la DOH Ñuble; y Salvador Salgado, asesor del subsecretario de Obras Públicas.
También estuvieron en la mesa los directores de la JVRD Juan Carlos Villagra, Fernando Serrano, Germán Larraín y Andrés Acuña; y los profesionales de la JVRD Francisco Saldías y Sebastián Bastías; los dirigentes de los comités Pro Embalse Zapallar de San Ignacio, Luis Bocaz y Carlos Cares, y de El Carmen, Misael Sáez; y los dirigentes de los “Blancos”, César Valenzuela, César Baeza, Paz Moncada, Zenobia Reyes y Adolfo Quilodrán.
“Este viernes tuvimos la primera reunión con las nuevas autoridades, hace tiempo que no se reunía la mesa público-privada y fue una reunión bastante interesante. Quedamos conformes, no podríamos atribuir el atraso de siete meses al actual gobierno, aunque no sé realmente en qué se ocupó todo ese tiempo. Pero da la impresión de que ahora el proyecto va y que le están poniendo las energías para que resulte”, resumió Villagra, al tiempo que adelantó que la próxima semana debiera presentarse el plan de manejo de bosque nativo para el sector específico donde se levantará la presa y se construirán los túneles de desvío del río.
“Estamos ilusionados que esto funcione, nos aseguraron absolutamente que el proyecto va, que no hay ninguna duda de que están de cabeza en ello y yo creo que ahora sí están convencidos”, planteó el presidente de la JVRD, quien admitió que en esta espera de siete meses “llegamos a tener dudas de que el embalse se iba a concretar”.
Llamado del gobernador
En este contexto, el gobernador regional Óscar Crisóstomo, aseveró que “la paralización y el nulo avance de las obras del embalse Zapallar es una situación de la máxima gravedad que hoy golpea directamente el futuro de nuestra región. Estamos hablando de un proyecto estratégico, indispensable para garantizar la seguridad hídrica y el desarrollo productivo de cientos de familias agricultoras en Ñuble que no pueden seguir esperando soluciones en el papel”.
“Es profundamente preocupante que, frente a las alarmantes cifras de desempleo que afectan a nuestra zona, el MOP y la DOH mantengan trabada una megaobra que tiene el potencial de generar hasta 800 puestos de trabajo. En el escenario económico actual, congelar estas oportunidades laborales es un lujo que Ñuble simplemente no se puede permitir”, agregó.
“Exigimos una mayor proactividad por parte del MOP -continuó la autoridad-. Es urgente que adopte de inmediato medidas concretas y transparentes para destrabar administrativamente el proyecto y retomar las faenas a la brevedad”.
Por otra parte, Crisóstomo expresó que “consideramos que la decisión de despedir al equipo técnico que lideraba el proyecto es un grave error estratégico. Prescindir de la experiencia acumulada solo se traducirá en mayores retrasos debido a la curva de aprendizaje que requerirá un nuevo grupo de trabajo. No hay tiempo que perder; nuestra gente necesita agua, empleo y certezas ahora”.
MOP niega paralización
Desde el MOP hicieron hincapié en que el proyecto no está paralizado y apuntaron a una implementación inconclusa por parte de la administración anterior. “El contrato no se encuentra paralizado; se encuentra en una etapa de ejecución de actividades previas obligatorias. La construcción material requiere, por normativa, cumplir previamente con un conjunto de exigencias ambientales, legales, arqueológicas y territoriales establecidas en la Resolución de Calificación Ambiental (RCA). A la administración actual le ha correspondido asumir la brecha de implementación dejada por la administración anterior, que licitó el proyecto sin que estuvieran completamente resueltas las condiciones habilitantes necesarias para iniciar la construcción”, respondieron desde el Departamento de Comunicaciones de la Seremi de Obras Públicas de Ñuble.
Indicaron que “el principal desafío ha sido la tramitación de diversos permisos y condiciones indispensables, tales como los Permisos Ambientales Sectoriales (PAS) —particularmente el PAS 150 sobre intervención de bosque nativo—, la liberación de terrenos para áreas críticas y la gestión del componente arqueológico en sectores que requerían mayor prospección. Actualmente, el esfuerzo está concentrado en completar, tramitar y acreditar cada una de estas exigencias para asegurar que el inicio de las obras cuente con el sustento jurídico, técnico y ambiental necesario”.
Respecto a los planes de manejo forestal correspondientes a las distintas áreas de intervención, detallaron que “ya se encuentran finalizados desde el punto de vista técnico y serán ingresados a la Conaf durante las próximas semanas. Para su ingreso, ha sido necesario realizar coordinaciones técnicas y jurídicas, tales como la acreditación de terrenos para las labores de corta y reforestación, proceso que se encuentra avanzado, contando incluso con la resolución fundada para tales efectos desde Conaf, condición habilitante para la presentación de planes de manejo de bosque nativo”.
Informaron, además, que “actualmente, se encuentra en tramitación la autorización para ejecutar la caracterización arqueológica subsuperficial comprometida en la RCA. El Consejo de Monumentos Nacionales ya ha otorgado autorización con observaciones para realizar excavaciones en sitios específicos identificados, trabajo que es imprescindible para garantizar que las obras se desarrollen en zonas debidamente resguardadas desde el punto de vista patrimonial”.
Por otro lado, destacaron que se reactivó la mesa de trabajo con los regantes, este viernes, en una primera sesión convocada por el director regional de la DOH. “El diálogo con los actores locales es fundamental para el éxito del proyecto. La administración actual está comprometida con la transparencia y el flujo de información constante con todos los sectores interesados, por lo que se instaló un espacio de coordinación con beneficiarios y actores relacionados, con el objetivo de asegurar que cuenten con información actualizada sobre los avances y el cumplimiento de las etapas previas”.
En cuanto a los cambios en el equipo técnico, desde el MOP aseguraron que “el proyecto ha ingresado a una nueva etapa de ejecución, lo que requiere un enfoque de gestión especializado conforme a las necesidades actuales del contrato. En virtud de ello, la DOH ha reorientado la conducción de los equipos técnicos para asegurar que el proyecto avance bajo una línea de cumplimiento normativo y técnico riguroso, resguardando la viabilidad del mismo”.
En ese sentido, precisaron que “quien ha sido designado como jefe del proyecto es el inspector fiscal titular, Ulises Vergara, profesional de la institución con más de 20 años de experiencia en el desarrollo e inspección de proyectos de infraestructura hidráulica, particularmente en la construcción de embalses”.
Finalmente, frente a la consulta sobre el inicio efectivo de las obras, respondieron que “la ejecución de la primera tronadura representa el inicio efectivo de las obras principales del embalse, como los túneles de desvío. Por su relevancia e impacto, esta actividad se autorizará únicamente una vez verificado el cumplimiento integral de todas las condiciones habilitantes, incluyendo la aprobación de los planes de manejo forestal por parte de Conaf, la implementación del Plan de Perturbación Controlada para la fauna y la disponibilidad efectiva de los terrenos”, razón por la cual “no se adelantarán plazos en perjuicio del debido resguardo normativo y ambiental exigido”.




