Close

Automedicación en estudiantes

Señor Director:

Cada semestre, cuando se acercan las evaluaciones finales, se repite un fenómeno que preocupa desde la salud pública: el aumento del uso de medicamentos sin supervisión médica ni farmacéutica. Frente al estrés o un resfrío que no da tregua, muchos estudiantes optan por resolver el problema solos, con fármacos que tienen en casa o que les prestan compañeros.

La automedicación consiste en tomar medicamentos por iniciativa propia, sin evaluación clínica ni indicación profesional. Analgésicos, antiinflamatorios, antigripales y antihistamínicos son los más usados, pero también preocupa el consumo de antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores y, en algunos casos, ansiolíticos o estimulantes sin receta.

Ningún medicamento es inocuo. El paracetamol en dosis altas puede dañar el hígado, los antiinflamatorios afectan el estómago y los riñones, y los antibióticos mal usados favorecen la resistencia bacteriana, un problema que compromete a toda la comunidad. Los ansiolíticos, además, pueden generar dependencia y afectar el rendimiento justo cuando más se necesita concentración.

Senda ha detectado consumo de tranquilizantes sin receta en estudiantes de educación superior, mientras el ISP mantiene campañas permanentes de uso racional de medicamentos.

La recomendación es simple aunque no siempre se sigue. Consultar a un médico o químico farmacéutico antes de iniciar un tratamiento, respetar las dosis y no compartir medicamentos. Dormir bien, alimentarse de forma equilibrada y planificar el estudio siguen siendo las mejores herramientas para enfrentar los exámenes, mucho antes que cualquier pastilla.

Fernando Torres

Toxicólogo y director Escuela de Química y Farmacia UNAB

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Leave a comment
scroll to top