El lanzamiento de celulares, drogas, armas blancas y otros elementos prohibidos hacia el interior de los recintos penitenciarios, conocido popularmente como “pelotazos”, está a un paso de convertirse en un delito específico en Chile. La Comisión Mixta del Congreso aprobó el proyecto de ley que fortalece la seguridad perimetral de las cárceles, iniciativa que ahora deberá ser ratificada por las salas de la Cámara de Diputados y del Senado antes de ser promulgada por el Presidente de la República y publicada en el Diario Oficial.
La futura normativa busca cerrar un vacío legal que durante años dificultó perseguir penalmente una de las modalidades de abastecimiento más utilizadas por las organizaciones criminales para mantener contacto y operaciones desde el interior de los penales.
La noticia adquiere especial relevancia para Ñuble y, particularmente, para la cárcel de Chillán, donde los “pelotazos” han sido una constante preocupación para Gendarmería y para los vecinos del sector, al punto que el recinto debió ser protegido con una estructura metálica aérea y un reforzamiento perimetral destinado precisamente a interceptar los paquetes lanzados desde el exterior.
Durante los últimos años, el entorno del penal chillanejo ha sido escenario frecuente de lanzamientos de bolsas que contienen teléfonos celulares, drogas, cargadores, dinero y otros objetos prohibidos.
La cercanía del establecimiento con calles altamente transitadas ha facilitado históricamente esta modalidad, obligando a Gendarmería a reforzar los controles e instalar una gran malla metálica sobre parte del recinto para impedir que los objetos llegaran a los patios donde permanecen los internos.
Sin embargo, pese a estas inversiones, el fenómeno nunca desapareció.
Vecinos del sector relataron hace unas semanas en La Discusión Domingo que en reiteradas oportunidades los lanzamientos ocurren incluso a plena luz del día. Algunos aseguran haber visto vehículos detenerse frente al penal, mientras sus ocupantes arrojan paquetes coordinados telefónicamente con internos.
Las noches tampoco ofrecen mayor tranquilidad. Habitantes del barrio describen gritos permanentes desde el interior del recinto y movimientos asociados a la recuperación de los elementos lanzados mediante improvisados ganchos fabricados por los propios reclusos.
Vacío legal
Hasta ahora, lanzar objetos hacia una cárcel no constituía un delito específico, pese a que el ingreso de estos elementos terminaba favoreciendo delitos cometidos desde el interior de los establecimientos penitenciarios.
Precisamente ese vacío es el que busca corregir la nueva legislación.
El ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat, destacó que el proyecto responde a nuevas formas de criminalidad que no estaban contempladas cuando se dictaron las normas actualmente vigentes.
“Se va a sancionar el lanzamiento llamado también el ‘pelotazo’. Es decir, todo aquel que intente, por la vía del lanzamiento, introducir objetos indebidos a un recinto penitenciario tendrá una pena grave, una pena que va a manifestar el repudio que significa para la sociedad este tipo de conductas”, afirmó.
La autoridad explicó que anteriormente existían normas destinadas a sancionar el ingreso de determinados elementos, como teléfonos celulares, pero no contemplaban expresamente esta modalidad de lanzamiento desde el exterior, fenómeno que ha aumentado considerablemente durante los últimos años.
Debate parlamentario
Durante la discusión de la iniciativa también se planteó la necesidad de fortalecer las facultades operativas de Gendarmería.
La senadora Paulina Vodanovic (PS) sostuvo que la ley debe ir acompañada de mayores herramientas para quienes enfrentan diariamente esta problemática.
“No hay nadie que se haga cargo de la realidad más allá de la ley, porque la ley no va a impedir que esto siga ocurriendo. Entonces es bien relevante que Gendarmería pueda tener acción”, sostuvo.
En tanto, el diputado Eduardo Cretton (UDI) valoró la forma en que quedó redactado el proyecto.
“A mí me parece que es una buena técnica, porque obliga a la defensa a tener que probar que el objeto lanzado no es idóneo para afectar la seguridad y el control del recinto”, precisó.




