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Gobernar con lo disponible

Señor Director:

Existe un viejo axioma de la política que sostiene que los gobiernos comienzan con los mejores, continúan con los amigos y terminan con lo que queda.

En el caso del gobierno del Presidente José Antonio Kast, la impresión inicial para muchos observadores no fue la de un gabinete integrado por las figuras más destacadas del sector, sino por equipos de perfil correcto y profesional, aunque sin mayor peso político, técnico o intelectual que suele caracterizar a las administraciones que buscan marcar un punto de inflexión desde el primer día.

Si esa percepción es correcta, el desafío no es menor. El desgaste del poder es inevitable: aparecen las crisis, cambian las prioridades, algunos colaboradores dejan sus cargos y las decisiones comienzan a cobrar costos políticos. En ese escenario, la calidad del capital humano pasa a ser uno de los principales activos de cualquier gobierno.

Cuando un Ejecutivo no parte con una amplia reserva de liderazgos, el margen para enfrentar los momentos más complejos se reduce desde el inicio. La gestión pública exige talento, experiencia, capacidad de adaptación y, sobre todo, la incorporación permanente de personas que aporten nuevas miradas, incluso cuando discrepen del círculo más cercano al poder.

Más allá de las legítimas diferencias políticas, la fortaleza de un gobierno depende, en gran medida, de la calidad de quienes lo integran. Tal vez el viejo axioma deba actualizarse: hay gobiernos que ya no comienzan con los mejores, sino con lo mejor que tienen disponible. Y esa diferencia puede terminar siendo decisiva.

Rodrigo Durán Guzmán

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