La visita que el fin de semana realizó a Ñuble la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Judith Marín (Partido Cristiano), generó un efecto político muy distinto al que buscaba el Ejecutivo.
En vez de instalar su agenda sobre empleo femenino, programas para las mujeres y reuniones con autoridades locales, la gira derivó en cuestionamientos por la forma en que fue organizada y por la exclusión que denuncian parlamentarios de distintos sectores.
La secretaria de Estado sostuvo encuentros con autoridades de gobierno y alcaldes, mientras que la única parlamentaria que participó activamente de la agenda fue la diputada de su colectividad, Sara Concha. Además, durante su paso por la región evitó profundizar en las controversias que enfrenta la cartera y en las denuncias por presunto acoso laboral y sexual que involucran a autoridades comunales de Ñuble.
La situación abrió un nuevo flanco para La Moneda, pues las críticas no solo provinieron desde la oposición. En el oficialismo también hubo sorpresa por la forma en que se coordinó la visita, reflejando las dificultades que aún exhibe una coalición que, a casi cuatro meses de iniciado el gobierno, sigue evidenciando problemas de articulación política con sus propios representantes territoriales.
Molestia transversal por una agenda reservada
La presidenta de la Comisión de Mujer del Senado, Loreto Carvajal (PPD), admitió que conoció la visita “por la prensa” y calificó como una descoordinación la falta de información oficial.
“Fue sorpresivo enterarse por la prensa de la visita de la ministra (…) Creo que aquí hay una descoordinación que no se condice con la representación que tenemos los parlamentarios en la región”, afirmó, agregando que espera que “esto no se repita” y exista una mejor coordinación cuando ministros visiten Ñuble.
El diputado Felipe Camaño (ind.-DC) endureció el tono y anunció oficios a Contraloría, Presidencia y al Ministerio de la Mujer. “Lo que ocurrió con la visita de la ministra es una verdadera falta de respeto. La agenda debe ser pública, transparente e inclusiva, no una actividad reservada solo para autoridades afines al Gobierno”, sostuvo.
A su juicio, se trata de un patrón que se repite. “El hermetismo, la exclusión de los parlamentarios y una agenda enfocada únicamente en los temas que le acomodan al Gobierno no es la forma en que debe actuar el Ejecutivo”, enfatizó.
En la misma línea, el diputado socialista, Francisco Crisóstomo, advirtió que “se está transformando en una mala práctica” desarrollar agendas cerradas y privilegiar reuniones solo con autoridades afines. Añadió que “la ciudadanía espera autoridades que respondan las preguntas difíciles y no solamente aquellas que les resultan cómodas”, aludiendo a la ausencia de definiciones sobre las denuncias que afectan a alcaldes de la región.
“Formas” incomodan incluso al oficialismo
Aunque con un tono más moderado, en el oficialismo también reconocen que la coordinación fue deficiente.
El senador Gustavo Sanhueza (UDI) afirmó que la agenda oficial nunca fue comunicada por los canales institucionales. “Habíamos estado en conocimiento de manera informal de su visita, pero la agenda formal no nos llegó”, comentó, aunque evitó polemizar y manifestó que espera que la gira contribuya a avanzar en soluciones para las mujeres de Ñuble.
Una situación similar describió el diputado Carlos Chandía (RN), quien aseguró que recibió un correo genérico anunciando la visita, pero nunca el itinerario solicitado. “No nos parece lógico que debamos conocer las pautas ministeriales solo por la gentileza de las municipalidades”, cuestionó, llamando a que los ministros mantengan reuniones de trabajo con los representantes de la región.
Más conciliador fue el diputado Cristóbal Martínez (UDI), quien sostuvo que “siempre hay espacio para mejorar las coordinaciones”, aunque resaltó que la ministra pudiera conocer la realidad regional.
Frente a las críticas, la diputada Sara Concha defendió la organización de la gira y aseguró que “durante la visita de la ministra se extendió la invitación a todos los parlamentarios de la región”, precisando que Carlos Chandía asistió a algunas actividades. También descartó que la ministra hubiera evitado referirse a las denuncias contra alcaldes, argumentando que “ningún medio realizó consultas sobre el tema”, y que la prioridad estuvo puesta en abordar el desempleo femenino y otras urgencias que afectan a las mujeres de Ñuble.

