Según informó el Boletín de Minería del Diario Oficial, la empresa penquista NeoRe SpA presentó las primeras solicitudes de concesiones de pertenencias de explotación minera en Cobquecura tras los exitosos resultados obtenidos en los trabajos de exploración de tierras raras que viene desarrollando en los últimos años.
Se trata de las concesiones Elena 19 y Elena 17, por un total de 600 hectáreas, en el sector Talcamávida, al Este de Buchupureo.
De esta forma, NeoRe, asociada a la empresa norteamericana Chilean Cobalt Corp. busca dar un paso más hacia la explotación de Arcillas de Adsorción Iónica que se encuentran en Elementos de Tierras Raras (IAC REE), tal como está ocurriendo en Penco, donde recientemente obtuvo su aprobación ambiental el proyecto minero de REE Uno Spa, sociedad integrada por Aclara Resources y el grupo CAP.
NeoRe es una de las tres empresas -junto a Aclara e Ingeniería e Innovación SpA- que cuenta con concesiones de exploración minera en la zona costera de Ñuble constituidas desde 2020 a la fecha.
En total, las concesiones de exploración en la región suman 32.500 hectáreas, de las cuales 18.000 hectáreas se localizan en Cobquecura, 13.000 hectáreas en Coelemu y 1.500 hectáreas en Ninhue.
Avances en exploración
Paralelamente, Chilean Cobalt Corp. informó sobre el avance de las iniciativas de exploración, ingeniería, permisos y alianzas tecnológicas en el Proyecto de Tierras Raras NeoRe en el sur de Chile, mientras la compañía avanza en su estrategia de desarrollo integrado hacia la primera Planta de Extracción Modular del Proyecto, según consignó Portal Minero.
A través de la operadora del proyecto NeoRe, la compañía continúa avanzando en la definición de recursos, optimización de procesos, ingeniería, permisos y financiamiento del proyecto, en apoyo a esta estrategia de desarrollo modular.
Desde el inicio de la exploración, NeoRe ha completado 133 sondajes con un total de 1.504 metros. Las actividades de exploración y perforación han avanzado en 14 de los 35 objetivos identificados, incluyendo 12 objetivos perforados a la fecha.
Destacaron que la exploración superficial continúa respaldando el potencial del proyecto a escala de distrito, con muestreos recientes que han identificado anomalías de elementos de tierras raras (REE) en varias áreas objetivo, sustentando la continuación de las perforaciones y la evaluación en el distrito.
Según la firma norteamericana, las actividades de ingeniería siguen progresando, con la ingeniería básica alcanzando cerca de un 25% de avance. Trabajos recientes de procesamiento aguas abajo a escala piloto han arrojado resultados alentadores en la recuperación de REE en múltiples capas de mineralización.
Contexto internacional
Las tierras raras son un grupo de 17 elementos químicos (escandio, itrio y los lantánidos) de la tabla periódica, no tan escasos en la corteza terrestre, sino difíciles y costosos de extraer y procesar debido a que se encuentran mezclados, siendo cruciales para la tecnología moderna (celulares, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, defensa) y considerados un recurso estratégico vital, con China dominando su producción y procesamiento.
La aceleración de los proyectos de exploración y explotación de tierras raras en Chile se da un contexto geopolítico complejo, en que Estados Unidos y Europa buscan reducir su dependencia del abastecimiento de tierras raras y minerales críticos de China.
Como se recordará, el pasado 12 de marzo los gobiernos de Chile y Estados Unidos firmaron una declaración conjunta para el establecimiento de consultas sobre minerales críticos y tierras raras, un hito que fue interpretado como una alianza estratégica entre ambos países que, en la práctica, dará un impulso a la explotación de tierras raras en la zona costera de Biobío y Ñuble, integrando a Chile como un actor relevante en el mercado global de abastecimiento de materias primas clave para el desarrollo de las nuevas tecnologías y la transición energética.
El texto considera que el apoyo mutuo en el suministro de minerales críticos resulta fundamental para la seguridad nacional y las industrias comerciales de ambos países; toma en cuenta que los minerales críticos son esenciales para la producción de tecnologías avanzadas; y busca acciones que propendan a la resiliencia y seguridad de las cadenas de suministro de minerales críticos. En ese sentido establece consultas entre las contrapartes técnicas correspondientes sobre minerales críticos y tierras raras.
Por otro lado, el 9 de junio pasado, la Comisión de Evaluación Ambiental de la región del Biobío aprobó por unanimidad el “Proyecto de desarrollo minero de extracción de arcillas para producción de concentrado de tierras raras”, en Penco, desarrollado por la canadiense Aclara Resources y el Grupo CAP.
La iniciativa llegó a la votación con una recomendación favorable del SEA, luego de un largo proceso de evaluación que comenzó en junio de 2024, el cual incluyó numerosas observaciones de los servicios consultados y de la comunidad, en un contexto de abierta oposición de organizaciones ambientales y sociales. De hecho, el mismo titular desistió de la evaluación ambiental de un proyecto similar que ingresó al SEA en enero de 2016.
El proyecto de extracción contempla una inversión de US$130 millones y generaría 2.200 empleos directos e indirectos por un período de 9 años.
En la ficha de la iniciativa, se detalla que en el yacimiento se han identificado arcillas con contenido de diversas tierras raras, donde la extracción se realizará únicamente con equipos móviles como excavadoras hidráulicas, cargadores frontales o camiones tolva, descartando el uso de explosivos para tronaduras. Además, en diciembre de 2025 la firma anunció que renunciará a sus derechos de agua en cuatro esteros, ya que sus procesos se desarrollarán con agua 100% reciclada.
Oportunidades
Según indicó el seremi de Minería de Biobío, Daniel Escobar, “existe un sector en la Cordillera de la Costa, que se denomina batolito costero, que en una porción importante que comprende Ñuble y Biobío, tiene concentraciones importantes de estos minerales críticos. Afortunadamente, con una disposición superficial que permite un modelo de extracción similar al de Penco”.
Sostuvo que “hoy, únicamente existe un proyecto ambientalmente aprobado que es el de Penco, que no toma agua subterránea, no ocupa napa, no ocupa tronaduras, no deja el clásico relave de la minería y tiene un plan de cierre que permite reincorporar el árido, reincorporar la capa vegetal e incorporar especies nativas”.
“Para el Ministerio de Minería esto es un hito, porque incorpora un modelo de minería moderno, que abre oportunidades y que establece también reglas claras. Eso, de replicarse en algún lugar de la región del Biobío o de Ñuble va a depender de varios factores. Existen, por cierto, concesiones, pero no todas las exploraciones terminan en explotaciones y no todas las explotaciones terminan en el desarrollo industrial. Va a depender mucho de la calidad, de la concentración, de las normas ambientales y las reglas que establezcan los servicios públicos y ése es el desafío”, explicó.
En esa línea, Escobar apuntó que “el Ministerio de Minería tiene una estrategia de minerales críticos y tierras raras, pero, sobre todo, tiene que garantizar el cuidado del medio ambiente y la conservación del patrimonio ambiental. Yo creo que acá van de la mano. Por una parte, hay que generar empleo, hay que generar oportunidades, pero también hay que establecer reglas claras para que la inversión perdure y para que el patrimonio ambiental pueda ser conservado en forma adecuada”.
Comunidad en alerta
En Cobquecura la comunidad se mantiene en alerta frente a la evolución de estos proyectos, que son percibidos como una amenaza ambiental y social por algunas organizaciones y por el propio municipio, representado por el alcalde Jorge Romero, quien fue enfático en señalar que “no existen beneficios asociados a la industria minera, todo lo contrario, estos proyectos generan contaminación en nuestro medio ambiente, también una intensiva extracción de nuestros recursos naturales, como el agua, erosión y deforestación, dañando también especies nativas y en estado de conservación fundamentales para el equilibrio de nuestra biodiversidad”.
Los vecinos, que conformaron la agrupación “Cobquecura sin mineras”, temen posibles efectos negativos como la contaminación de los suelos y del agua, la tala de bosques, así como la extracción de agua para los procesos mineros en una zona donde este recurso es escaso, además del impacto en el turismo.
Una de las voceras de “Cobquecura sin mineras”, Gabriela Espinoza, manifestó que “nosotros estamos en alerta, no solo por el tema de las mineras, sino que también porque estas concesiones pueden implicar el desarrollo de parques eólicos, porque son múltiples las amenazas que hay actualmente en la zona. Por una parte, tenemos la minería de tierras raras, pero lo más próximo son las torres de alta tensión y de las eólicas”.
La antropóloga planteó que “esto llama a que veamos este conflicto medioambiental como un todo, porque, por una parte, tenemos la minería, pero para que la minería pueda funcionar necesita electricidad y, sobre todo, agua, entonces, también eso enciende las alertas sobre cómo van a obtener esas aguas, si tendrán una planta de desalinización industrial”.
Espinoza agregó que “estamos con mucha confianza en el plan de acción que estamos llevando adelante como organización comunitaria, ya sea porque tenemos ahora el apoyo municipal para poder trabajar, por ejemplo, en desmitificar el tema de los empleos, que yo creo que es la carta que juegan en estas comunidades pequeñas donde se sabe que tenemos problemas de empleabilidad, de mucha pobreza, pero también se sabe que somos una comuna de muchos adultos mayores que no están aptos para trabajar en ello y no contamos con las especializaciones necesarias para esas labores y también porque se sabe que estos puestos de trabajo son abundantes cuando se está construyendo, pero después son muy técnicos los puestos que se necesitan, entonces, sabemos que no hay beneficio por parte de la empleabilidad”.
La vocera reflexionó que “desde una empresa externa que desconoce la realidad local de los pueblos pequeños piensan que nuestro mayor problema es el tema del empleo, pero no es así. El tema mayor aquí son las necesidades más básicas, que son el agua, los caminos y los terrenos para agricultura, que es la base de la cultura tradicional local. Entonces, si bien hay un sector que mira con anhelo que una empresa pueda traer empleo aquí, también hay una gran parte de la población que es muy consciente de que no beneficia en ningún sentido, sino que todo lo contrario”.
Destacó, por otra parte, que “hay una gran organización a nivel local, hay mucha motivación, hay hartas caras que se están moviendo por visibilizar esta problemática”, y por otro lado, subrayó el apoyo que ofrecen a otras comunidades que enfrentan el mismo escenario, “sobre todo, en el manejo de información, de contenido para hacer boletines informativos, y cuando sea necesario, también movilizarnos como un gran paño de gente en contra de esta red de mineras que se quiere instalar desde Constitución hasta Coronel”.



