Tras varios años de trabajo científico, un equipo de investigadores de la Universidad de Concepción alcanzó hitos que posicionan al país en una situación de vanguardia para el futuro cultivo del bacalao de profundidad (Dissostichus eleginoides), una especie emblemática de las aguas subantárticas y altamente demandada en los mercados internacionales.
Los especialistas lograron consolidar un plantel reproductor de bacalao de profundidad y establecer protocolos clave para su mantención y desarrollo en cautiverio. “Lo que tenemos es un capital biológico relevante, constituido por un stock de bacalaos de profundidad vivos, estables y sanos, que están alimentándose, creciendo y madurando sexualmente”, resumió el Director de la iniciativa y académico del Departamento de Oceanografía, Ariel Valenzuela Saldías.
Dissostichus eleginoides es una especie exclusiva de las aguas subantárticas del hemisferio sur y se encuentra a lo largo de las costas del Pacífico y Atlántico a profundidades de entre 50 y tres mil 800 metros. Es altamente cotizado a nivel internacional por la calidad de su carne y sus propiedades nutricionales (es alto en omega 3 y omega 6), por ello se le conoce como el oro blanco del mar.
A partir de la iniciativa, concluida en mayo, se generó una infraestructura validada para albergar y mantener ejemplares capturados desde el medio natural en condiciones óptimas de cautiverio, así como protocolos estandarizados para su nutrición y desarrollo.
Los bacalaos -recogidos a más de mil 200 metros de profundidad en los alrededores de la Isla Santa María- mostraron una aclimatación exitosa post captura, con una adaptación plena a los estanques en tierra.
“Alcanzamos una supervivencia del 100%”, afirmó Valenzuela, quien es responsable del Laboratorio de Piscicultura y Patología Acuática, centro operativo de la investigación.
Los individuos -que viven en las instalaciones implementadas en la Estación de Biología Marina de Dichato- evidencian niveles de crecimiento que superan en más de un 20% las tasas descritas en la literatura.
Asimismo, se han observado avances progresivos de los ejemplares hacia la madurez reproductiva, según las mediciones de indicadores fisiológicos individuales, como ecografías, biopsias, perfiles hormonales, entre otros.
De este modo, la UdeC ha logrado consolidar un plantel de peces reproductores que, podrían tener su primer desove hacia la primavera, como adelantó Valenzuela.
Marca propia
Todos estos avances sientan las bases para el futuro desarrollo de un nuevo cultivo en Chile a partir de un recurso “premium”, cuyo valor se sitúa entre los 40-45 dólares por kilo en los mercados internacionales.
“Es un pez de altísimo valor”, comentó Valenzuela, clarificando que esta especie no tiene ninguna relación con el bacalao del norte, con el que suele confundirse a nivel comercial.
De hecho, contó que el producto originario de nuestro país tiene una suerte de marca propia: chilean seabass.
Las proyecciones de un cultivo son auspiciosas en el contexto de una oferta limitada, por restricciones impuestas a la pesca para proteger el recurso; un aumento creciente de la demanda mundial y un nombre comercial que distingue al bacalao chileno.
La pesquería nacional ha enfrentado una fuerte presión en las últimas décadas, pasando de la extracción 35 mil toneladas a mediados de 1990 a cinco mil en los últimos años, por lo que el desarrollo del cultivo representa una oportunidad estratégica para el país.
“Avanzar en su cultivo en cautiverio permitiría no solo abrir nuevas oportunidades científicas, sino también evaluar alternativas sustentables para diversificar la acuicultura nacional y contribuir al manejo responsable de esta pesquería emblemática del extremo sur del planeta”, afirmó el investigador.

