Señor Director:
El receso de clases en invierno no sólo representa un merecido descanso, sino que pasa a convertirse en una oportunidad ideal para fortalecer el vínculo emocional con nuestros hijos. En medio de la velocidad que nos demanda el día a día, esta temporada puede convertirse en una oportunidad de contención y crecimiento familiar.
Estudios evidencian que el tiempo de calidad con padres y familia cercana refuerza la autoestima, mejora el bienestar emocional y reduce conductas de riesgo en niños, niñas y adolescentes.
Las vacaciones son más que desconexión: son una oportunidad de reconectar con lo verdaderamente importante para mantener una pausa consciente. Es por esto que se hace sumamente relevante crear “nuevas rutinas flexibles” durante las vacaciones para evitar el aburrimiento y fortalecer lazos. Realizar caminatas en familia, aprovechar instancias para conversar, compartir almuerzos o actividades que permitan estar sin pantallas, pasan a ser un escenario ideal para acercarse a los hijos.
Es importante entender que muchas veces las cosas pueden no resultar como uno lo espera. Hay etapas en la que los hijos pasan menos tiempo con sus padres para estar con sus amigos o a puertas cerradas. Lo importante es estar siempre disponible para ellos y transmitirles un mensaje potente de confianza, lo que puede marcar la diferencia en la relación y en sus futuras decisiones.
Camila Ovalle
Psicóloga educacional




