Señor Director:
Si bien todo mal uso de los recursos públicos es condenable, pocos casos indignan más que aquellos donde quienes más necesitan el apoyo del Estado no lo reciben por negligencia o por ineficiencia del gasto.
Por lo mismo, resultó escalofriante escuchar en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados los antecedentes destapados por el director nacional de Junaeb (institución que requiere casi un 2% del presupuesto nacional), detectándose que en la Región de O’Higgins se pagaron más de $ 14 mil millones, a proveedores por onces que jamás se entregaron.
Cuando nos hacemos la pregunta de para qué sirve mejorar la eficiencia del gasto público, y de por qué no es solo un gusto ideológico, es precisamente por esto. Para que ningún niño o niña se quede atrás mientras el Estado paga dinero real por servicios imaginados.
Lucas González
Investigador Instituto Libertad




