Señor Director:
Mientras discutimos sobre economía, delincuencia, elecciones y tecnología estamos ignorando una amenaza más profunda, la erosión de las capacidades humanas que sostienen una sociedad libre.
Hannah Arendt advirtió sobre el peligro de dejar de pensar críticamente; Jürgen Habermas, sobre la pérdida del diálogo racional; Byung-Chul Han, sobre una sociedad agotada por la hiperconexión; y Shoshana Zuboff, sobre el uso de nuestros datos para predecir e influir en nuestra conducta.
La tecnología, las redes sociales y la inteligencia artificial ofrecen enormes oportunidades, pero también riesgos si no fortalecemos simultáneamente la salud, la educación, el pensamiento crítico, la vida comunitaria y la protección de la privacidad.
El gran desafío del siglo XXI no es tecnológico. Es humano. Debemos formar ciudadanos capaces de pensar, dialogar y decidir libremente, antes de convertirnos en una sociedad cada vez más conectada pero fragmentada, menos reflexiva; más informada pero menos sabia.
Jorge Porter Taschkewitz




