Fundamentos sostenibles en infraestructura tan relevante como el proyecto Tineo-Nueva Ancud, evidencia que factores como la participación temprana, el diálogo con comunidades y la incorporación de criterios territoriales pueden aportar al diseño y a la viabilidad de obras de gran escala.
La sostenibilidad en el desarrollo de proyectos de infraestructura ha cambiado de forma considerable en los últimos años. Ya no basta con cumplir estándares ambientales o reducir impactos biofísicos. Hoy, los proyectos también se evalúan por su capacidad de integrarse al territorio, comprender dinámicas sociales complejas y construir relaciones más sólidas con las comunidades.
En ese contexto, el proyecto Tineo-Nueva Ancud (una línea de transmisión clave para el sur de Chile) permite analizar cómo la gestión socioambiental puede convertirse en un eje estructural del desarrollo de infraestructura sostenible.
Junto con su aporte al sistema eléctrico, su proceso refleja una evolución en la forma de planificar, evaluar y ejecutar obras en el país.
Infraestructura sostenible: más allá del cumplimiento ambiental
Hablar de sostenibilidad en proyectos energéticos implica ampliar el foco. Durante años, el énfasis estuvo en variables como emisiones, biodiversidad o cumplimiento normativo. Sin embargo, el estándar actual incorpora nuevas dimensiones:
- Integración territorial.
- Relación con comunidades locales.
- Reconocimiento de prácticas culturales.
- Adaptabilidad del diseño.
El caso Tineo-Nueva Ancud muestra cómo estas variables dejan de ser complementarias y pasan a formar parte del núcleo del proyecto. Su desarrollo evidencia que la viabilidad hoy radica en cómo se incorporan factores sociales, ambientales y culturales desde etapas tempranas.
Uno de los elementos más relevantes del proyecto es la existencia de un Plan de Participación Ciudadana Temprana. Según Transelec, se realizaron más de 70 reuniones formales con comunidades y organizaciones en Llanquihue, Puerto Varas, Puerto Montt, Maullín, Calbuco y Ancud, incluyendo trabajo en 26 localidades y 16 comunidades indígenas.
El objetivo no fue únicamente informar, sino también recibir inquietudes, recopilar observaciones y recoger antecedentes útiles para mejorar el proyecto y su estudio ambiental.
Consulta indígena y enfoque territorial: una mirada más profunda
Otro elemento relevante en la gestión socioambiental del proyecto es la incorporación progresiva de comunidades indígenas dentro del proceso de evaluación. Esto refleja una evolución en la forma de entender los impactos.
En lugar de limitarse únicamente a variables ambientales, el análisis considera:
- Usos tradicionales de los recursos naturales.
- Prácticas socioproductivas.
- Significado cultural del territorio.
- Relación entre comunidades y ecosistemas.
Este cambio es fundamental para comprender la sustentabilidad en contextos reales. Además de proteger el entorno, el proyecto busca entender cómo ese entorno forma parte de la vida de las comunidades.
Inversión social y pertinencia territorial
La gestión socioambiental del proyecto también se expresa en el tipo de medidas propuestas para los territorios. En lugar de aplicar soluciones genéricas, se observa una tendencia a vincular las iniciativas con la realidad local.
Entre los enfoques identificables se encuentran:
- Recuperación y uso sostenible del bosque nativo.
- Apoyo a actividades productivas tradicionales.
- Fortalecimiento de conocimientos comunitarios.
- Desarrollo de iniciativas culturales y territoriales.
Este tipo de medidas marca una diferencia relevante más allá de compensar impactos y otorgar valor en función de las dinámicas del territorio.
Un nuevo enfoque para el desarrollo de proyectos en Chile
El caso Tineo-Nueva Ancud deja una señal clara sobre la evolución de la infraestructura en Chile. La ingeniería sigue siendo fundamental, al igual que la necesidad de nuevas obras para sostener la transición energética.
Sin embargo, hoy estos proyectos deben incorporar una gestión socioambiental más robusta, anticipatoria y conectada con el territorio.
Por ello es que la principal lección es que la sustentabilidad ya no puede entenderse como una etapa final del proceso. Debe integrarse desde el inicio, influyendo en decisiones clave como el trazado, la relación con comunidades y el diseño de medidas territoriales.




