A menos de tres semanas de haber asumido el Ministerio de Seguridad Pública, Martín Arrau concretó el primer movimiento de alto impacto de su gestión.
Este martes, el Presidente José Antonio Kast removió a los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana, reemplazándolos por Pilar Giannini y Gonzalo Guerrero, en una señal inequívoca de que el nuevo ministro pretende imprimir un sello propio a una de las carteras más sensibles del Gobierno.
La decisión no solo representa un cambio de nombres. También constituye una reestructuración política y administrativa destinada a reforzar el control del ministerio sobre la agenda de seguridad, uno de los ejes centrales de la actual administración.
Los ahora exsubsecretarios habían llegado a la cartera junto a la exministra Trinidad Steinert, cuyo paso por el ministerio estuvo marcado por cuestionamientos, dificultades de coordinación y episodios que tensionaron la relación con el Congreso. Con su salida, Arrau termina de desarmar el equipo heredado y abre una nueva etapa bajo su conducción.
Según trascendió en círculos gubernamentales, el ministro realizó una evaluación del desempeño de ambas autoridades y concluyó que era necesario un rediseño de la estructura directiva para enfrentar los desafíos que impone la lucha contra el crimen organizado, las incivilidades y la delincuencia común.
Un equipo alineado
Los nuevos nombramientos apuntan precisamente a fortalecer la coordinación institucional y la capacidad de gestión del ministerio.
Pilar Giannini llega a la Subsecretaría de Seguridad con una trayectoria ligada a las políticas públicas del sector. Su experiencia incluye la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior y la coordinación de la reforma de Carabineros, ámbitos considerados estratégicos para la nueva etapa.
Por su parte, Gonzalo Guerrero asumirá la Subsecretaría de Prevención del Delito. Abogado y académico, cuenta con experiencia en gestión pública, coordinación interinstitucional y diseño de políticas públicas, además de haber desempeñado funciones en el Ministerio del Interior y en iniciativas vinculadas a transparencia e integridad pública.
El cambio coincide además con el impulso que el Gobierno busca dar a la agenda de seguridad tras la reciente Cuenta Pública Presidencial y en la antesala de la presentación de Arrau ante el Senado para exponer los lineamientos de su gestión.
La opción Sepúlveda
Antes que se oficializaran las designaciones, uno de los nombres que sonó con fuerza fue el del delegado presidencial regional de Ñuble, Diego Sepúlveda, considerado cercano al ministro Arrau.
La posibilidad de su llegada a una subsecretaría incluso abrió especulaciones sobre quién podría sucederlo en la región. Entre los eventuales reemplazantes surgieron los nombres del exdiputado Jorge Sabag, los seremis Carolina Navarrete y Alan Ibáñez, además del delegado provincial de Punilla, Cristóbal Jardua.
Aunque finalmente Sepúlveda no fue considerado en esta ronda de cambios, el episodio evidenció el nivel de influencia que ha adquirido el círculo político más próximo al ministro.
La reestructuración también ocurre luego de diversos cuestionamientos que afectaron a las autoridades salientes. Quintana enfrentó críticas por declaraciones sobre medidas de autocuidado frente a la delincuencia y por antecedentes vinculados a su trayectoria profesional. Jouannet, en tanto, fue cuestionado por ausencias en instancias legislativas clave relacionadas con proyectos de seguridad.




