En el primer trimestre de 2026, se estima que en la región de Ñuble se registraron 70.620 trabajadores informales, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empleo (ENE), del INE. La cifra representa una caída de 6,9% respecto a igual periodo de 2025. De igual forma, la tasa de ocupación informal alcanzó un 30,3%, anotando una disminución de 2,7% en 12 meses.
Si bien se trata de una mejora, actores locales advirtieron que la región aún exhibe tasas de informalidad elevadas en comparación con el resto del país, que anotó un promedio de 26,5%.
El académico de la Universidad Federico Santa María, Renato Segura, planteó que “la informalidad va a seguir disminuyendo. Según el diagnóstico del Ministerio de Hacienda, la informalidad laboral y empresarial se encuentran estrechamente vinculadas. En este sentido, diversos marcos legales como las leyes N°s 21.713 y 21.745 se han hecho cargo para incorporar medidas que faciliten la transición hacia la formalidad, especialmente en aquellos sectores económicos donde los niveles de informalidad resultan más elevados. En efecto, se han establecido normas orientadas a reforzar la fiscalización, aplicar sanciones proporcionales y efectivas, perfeccionar los mecanismos de trazabilidad de las operaciones comerciales y establecer un régimen tributario especial para comerciantes de ferias libres y de subsistencia. Medidas que hacia fines de año debiese redundar en una considerable disminución de las tasas de informalidad”.
Por su parte, Rodrigo Riquelme, jefe de la Oficina Municipal de Intermediación Laboral (OMIL) de Chillán Viejo, observó que la medición abarca un periodo de fuerte dinamismo en sectores como comercio, agroindustria y turismo, “que representa una oportunidad para los jóvenes de acceder a un empleo formal, lo que contribuye a disminuir las tasas de informalidad, pero todavía siguen siendo altas”.
Por otro lado, continuó, “la recuperación del sector construcción, donde el empleo se había visto mermado, está generando empleos formales también, lo que ayuda a bajar la informalidad”.
En el sector formal
Dentro de los informales, se estima que un 40%, vale decir, 28.092 personas, trabajan en el sector formal, lo que significa que, si bien la empresa o institución donde se desempeñan cuenta con iniciación de actividades y cumple la normativa, no hay un contrato formal entre las partes.
Se trata, en buena medida, de empleos a tiempo parcial y de trabajos de temporada, pero también hay situaciones de informalidad crónica, por ejemplo, en el sector público y en la agricultura.
En opinión de Renato Segura, “es la respuesta natural frente a un sistema económico en el cual, durante períodos largos, ha predominado la incerteza jurídica y una propensión a colocar mayores restricciones a las leyes que regulan el mercado laboral. En muchos casos, los costos de contratación de mano de obra son significativamente mayores a las multas a que se expone el sector formal frente a la fiscalización del cumplimiento de la legislación laboral”.
Sectores económicos
De acuerdo con los microdatos de la ENE, entre los 28 mil informales que trabajan en el sector formal, un 28,5% (8.017) corresponde al sector silvoagropecuario; un 15,1% (4.230) se desempeña en el comercio; y un 12,6% (3.543) en actividades de alojamiento y servicio de comidas, vale decir, el turismo. De esta manera, los tres sectores mencionados concentran más del 56% de todos los trabajadores informales del sector formal en Ñuble.
Al respecto, Segura explicó que “es debido a las barreras en la contratación que imponen las modificaciones al Código del Trabajo. Dichos sectores se caracterizan por una alta componente estacional en la demanda de trabajadores. Dicho fenómeno se potencia con los incentivos de empleos informales para trabajadores que buscan aprovechar dichas oportunidades sin tener la obligación en declarar los ingresos percibidos”.
De igual manera, Rodrigo Riquleme apuntó que en el comercio es habitual “tomar a jóvenes part time en periodos específicos, son empleos por horas, por fines de semana, con jornadas inferiores a las 30 horas”.
En cuanto al sector formal, sostuvo que “hay muchos jóvenes que se van a trabajar con familiares en un emprendimiento formal, que puede ser una panadería, un negocio de barrio o en la construcción, por ejemplo, y entre ellos encontramos a muchos universitarios titulados, quienes se enfrentan a las dificultades iniciales para insertarse en el mercado laboral, donde la exigencia de experiencia se convierte en una valla”.
También apuntó al sector público, que se estima concentra 2.117 trabajadores informales (7,5% del total), sin considerar los que se desempeñan en las áreas de la salud y la enseñanza. “Vemos que para muchos la única forma de entrar al sector público es de manera informal, por ejemplo, a través de los reemplazos, donde hay gente que lleva años; o también mediante licitaciones del Mercado Público para asumir tareas específicas, y acá estamos hablando de profesionales y técnicos. Acá estamos frente a un problema, en que un servicio recurre a esto para subsanar la falta de personal”, criticó.
Un elemento adicional que mencionó el profesional es que muchas veces el trabajador no quiere tener contrato, “lo que obedece a diversas razones, por ejemplo, quienes figuran como deudores de pensión alimenticia, o también podemos encontrar un buen número de personas que no quieren declarar ingresos para mantener su puntaje en la ficha de protección social y así no perder beneficios”, declaró. “Y esto lo vemos, sobre todo, en la micro y pequeña empresa, muy mal asesorados por sus contadores”, agregó.
Jóvenes más expuestos
De acuerdo con el tramo de edad, se observa que los segmentos que concentran el mayor número de informales en el sector formal son los de 20-24 años (17,1%), de 25-29 años (11,1%) y 30-34 años (14,4%). Sólo estos tres tramos en conjunto concentran el 42,6% del total, lo que revela la alta exposición de los jóvenes a trabajos informales.
Para Renato Segura, “el desempleo afecta con mayor fuerza a los jóvenes entre dicho rango de edad, por tanto, la ocupación informal es una solución frente a un mercado laboral formal que no da respuesta a la oferta laboral de los más jóvenes”.
Por otro lado, Rodrigo Riquelme advirtió sobre la alta vulnerabilidad de los mayores de 40 años con bajo nivel educacional. “Estamos viendo personas que trabajaron casi toda su vida en el comercio y ahora están cesantes, se les está haciendo muy difícil encontrar empleo porque no tienen mayor preparación académica, entonces, no tienen mucho donde elegir y la informalidad es una respuesta para ellos”, indicó.
Profesionales informales
Si bien es esperable encontrar una alta proporción de trabajadores con bajo nivel educacional entre los informales, la estadística también muestra una alarmante realidad que afecta a los profesionales en el sector formal.
Así, un 22,6% de los informales que trabajan en el sector formal tiene solo estudios básicos y un 32,9% tiene enseñanza media común, pero, además, un 22,7% tiene nivel universitario.
“Es la razón por la cual, una alta proporción de la mano de obra migra. El mercado laboral de Ñuble tiene menos espacio para contratar a personas con estudios superiores. Los que no pueden migrar, frente a tener que optar a contratos para personas con bajo nivel de calificación, optan por empleos informales con ingresos acordes a su nivel de productividad en tareas específicas sobre las cuales tienen la capacidad para realizarlas”, sentenció Renato Segura.




