El brote de hantavirus detectado en el crucero antártico MV Hondius mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales y abrió un intenso debate científico respecto de la identificación de la cepa responsable de los contagios y de la posibilidad de transmisión entre personas.
Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud confirmó al menos ocho casos asociados al viaje y tres fallecidos, mientras otros pasajeros permanecen hospitalizados o bajo observación en distintos países. El crucero, que zarpó desde Ushuaia, Argentina, quedó bajo vigilancia sanitaria tras reportarse síntomas compatibles con síndrome pulmonar por hantavirus entre varios viajeros.
La principal preocupación radica en que las primeras investigaciones apuntan a la denominada “cepa Andes”, variante presente en el sur de Chile y Argentina y considerada la única del hantavirus con evidencia de transmisión de persona a persona. La OMS señaló que existe una “alta probabilidad” de contagio humano entre contactos estrechos ocurridos a bordo del barco, algo extremadamente inusual para esta enfermedad.
El virus Andes fue identificado en Sudamérica durante la década de 1990 y desde entonces ha sido objeto de numerosos estudios científicos debido a su comportamiento diferente respecto de otras variantes del hantavirus, cuyo contagio generalmente ocurre por inhalación de partículas contaminadas con saliva, orina o fecas de roedores silvestres.

