Si hay un establecimiento educacional secundario que ha hecho historia en las últimas décadas, en Ñuble, es el Liceo Polivalente de San Nicolás.
Múltiples veces distinguido como el mejor Liceo Municipal de Chile en Simce, superando incluso a colegios particulares tradicionales en la región de Ñuble; cuenta con 11 puntajes nacionales en la PAES; se enseña chino y ha visto a decenas de alumnos partir invitados a Estados Unidos, Europa o Asia para desarrollar sus proyectos educativos.
Quizás por esto es que para el director del liceo, Víctor Reyes, pudo haber resultado algo desconcertante, cuando en 2020 un grupo de no más de seis alumnos de Segundo Medio se le acercó y le dijo “no estamos interesados ni en la universidad ni en las carreras técnicas que nos enseñan aquí”.
Lejos de interpretarlo como un desmerecimiento al esfuerzo docente, lo tomó como una desafío a su capacidad de orientar.
“Les pregunté, entonces, qué querían y me dijeron que les motivaba ser carabineros, o militares o de alguna otra rama de las Fuerzas Armadas o PDI”, relata.
Fue así como nació la idea de iniciar con un taller piloto de formación premilitar, instancia que generó un atractivo impensado para toda la rama docente del establecimiento, forzando la creación de la “especialidad” en este Liceo Polivalente como parte del currículum para el Tercero Medio.
Contrataron un instructor (un suboficial en retiro) y un equipo de psicólogos, los llevaron a conocer las escuelas de formación de cada una de las ramas.
Esta especialización se ofrece desde Segundo a Cuarto Medio, con 45 estudiantes por curso, “pero cuando apareció esta Escuela de Formación de Carabineros, en Quirihue y el saber que luego se hace la definitiva en Cato, disparó demasiado el interés. Nos llegaban alumnos del Maule y del Biobío, pero ya tenemos sobre 180 alumnos en estos cursos y no podemos seguir recibiendo más. Muchos quedaron afuera”, comenta.
Según él, ni el estallido social ni lo que haya podido pasar después en el país ha mermado el interés en los jóvenes de Ñuble a ser parte de alguna de las ramas de las Fuerzas Armadas.
El fenómeno sanicolasino contrasta con brusquedad con los informes que apuntan a la sostenida fuga de funcionarios de Carabineros, en todo el país (se habla de un promedio de mil uniformados menos cada año) y a un descenso en las postulaciones a las escuelas oficiales o de formación suboficial.
Medios nacionales han consignado que en los últimos años, Carabineros ha perdido más de tres mil funcionarios y mantiene más de 12 mil vacantes sin cubrir, en un escenario marcado además por una caída superior al 50% en las postulaciones a sus escuelas de formación.
Las razones son múltiples: mayor oferta educativa para los jóvenes, el impacto de las manifestaciones y enfrentamientos del llamado “18-O”; en la percepción de la institución por las condiciones laborales poco competitivas y una creciente complejidad del delito.
A ello se suma un problema estructural en la formación, luego de que se extendiera su duración sin aumentar la capacidad de las escuelas, reduciendo a la mitad el número de egresados.
Frente a este escenario, el Gobierno ha reconocido la situación como una alerta, proyectando incluso una disminución cercana a mil funcionarios por año, y ha comenzado a evaluar medidas como mejoras salariales, incentivos al ingreso y ajustes en los procesos formativos.
Para el “18-O” de 2019, el prefecto de Carabineros Ñuble, era el coronel (r) Jhon Polanco.
El exuniformado no vacila en decir que “ése fue el punto de inflexión para la merma de la dotación, fenómeno que -por cierto- nosotros en Ñuble también sufrimos. Primero con una cantidad enorme de licencias médicas que dejaron muy complicado a casi todos los destacamentos de la zona; y luego con la salida de al menos el 8 por ciento de la dotación, que en esos años era de 1.200 funcionarios, cifra que prácticamente no ha aumentado a la fecha, salvo por la llegada de algunos carabineros a las nuevas unidades creadas, como el COP, el Gope, la Sevb o el Labocar”.
Al contrastar las estimaciones del exjefe policial con el hecho que la población de Ñuble crece año tras año, sólo en el optimista ejercicio de calcular unos 1.400 funcionarios destinados a nuestra región, significaría que la tasa local es de unos 250 a 270 carabineros por cada 100 mil personas.
Aunque no hay una “tasa ideal” única, al menos la referencia más reciente dice que en los países de la OCDE, la tasa regular es de unos 300 carabineros por cada 100 mil habitantes, llegando incluso a 350.
¿Semillero al rescate?
Elementos nuevos como la Escuela de Formación o las iniciativas anunciadas por la Seremi de Educación para fomentar el que otros liceos polivalentes sigan el ejemplo de San Nicolás, podrían perfilar a Ñuble como un potente salvavidas para esta crisis vocacional-policial que afecta al país.
El escritor y docente en Historia de la Universidad del Biobío, Marco Aurelio Reyes, explica que “más allá de decir que esto es por la alta ruralidad, lo cierto es que Ñuble nunca fue una región muy subversiva ni se vio jamás envuelta de grandes problemas sociales. Ni siquiera para el 73, aunque claro que hubo algunos hechos que fueron investigados posteriormente por la justicia y terminaron en condenas, no involucraron mayormente al carabinero local, y menos a las ramas suboficiales”.
Por otro lado, explica que “este desinterés actual, es un fenómeno nuevo. Nunca antes pasó algo similar, ni siquiera para el 73 bajó”.
Tampoco parece haber sido una gran ola sustractiva el que aparecieran institutos técnicos, un mayor número de universidades ni el fomento que actualmente existe para la creación de emprendimientos comerciales.
El interés, como se ha demostrado en la experiencia del liceo San Nicolás, no parece dar tregua.
Por tal razón, el seremi de Educación, Felipe Vogel, tras reunirse con Víctor Reyes la semana pasada y conocer la realidad de la especialidad pre-militar, explicó a La Discusión, que buscará que otros sostenedores de liceos polivalentes en la Región puedan tomar esta posta y hacerse cargo del interés de aquellos alumnos que no encontraron cupo en San Nicolás.
“Este tipo de especialidades existen también en otras ciudades del país, pero en nuestra región es algo único y a nosotros nos interesa mucho como Ministerio de Educación, poderlo contar al resto de las comunidades educativas, dar a conocer esta experiencia, con los planes y programas que ellos están trabajando, ya que cuentan con la aprobación ministerial y de esa manera poder fomentar que esto se desarrolle en distintos puntos de la región”, explica Vogel.
Si se considera que esta posibilidad de crear especialidades pre-militares es factible sólo en los liceos polivalentes (no en los humanistas), entonces Ñuble queda con las siguientes posibilidades: Liceo Polivalente Pacheco Altamirano (Chillán Viejo), Liceo Polivalente Luis Cruz Martínez (Quillón), Liceo Polivalente República del Paraguay, (Trehuaco) y el Liceo Técnico Puente Ñuble (San Nicolás).
Pero no es llegar y hacer. “Esto requiere de un cierto tipo de infraestructura, espacios especiales, tiene que contar con el reconocimiento oficial, con el porcentaje de patios y todo eso “es previo a la aprobación del Ministerio de Educación. En el fondo esto no es que nosotros querramos abrirlo en todos los colegios de la región y lo vamos a hacer mañana”, advierte.
De esta manera, la opción se acota a la voluntad de cada sostenedor de estos liceos a emprender con la iniciativa y -como siempre- a los recursos.
Pero los resultados, hoy representan evidencia.
“El cambio fue espectacular. En pocos meses, los alumnos comenzaron a dedicarse a los deportes, a alimentarse y dormir mejor, e incluso como notamos que empezaron a vestirse con mayor formalidad, les ofrecimos el crear para ellos unos uniformes especiales con un aspecto pre-militar, lo que aceptaron y les encantó”, repasó el director del Liceo Polivalente de San Nicolás.
¿O solo basta con la escuela?
Pese al entusiasmo de un sector por expandir este tipo de especialidades en la zona, otras voces guardan algo de distancia y creen que es mejor concentrar esfuerzos en la Escuela de Formación que se proyecta para el sector de Cato y que contará con una capacidad para 240 alumnos gracias a un esfuerzo representado en cerca de $9.800 millones en total.
Así al menos, se desprende las palabras del gobernador de Ñuble, Óscar Crisóstomo.
“Una estrategia clave para poder tener más carabineros hoy activos es precisamente aumentar los cupos de la formación de esta gran institución. Actualmente son muy pocos los cupos a nivel nacional que existen y muy pocas las regiones que tienen escuelas de formación para poder tener más carabineros activos el día de mañana”, dijo
Luego de reunirse con seremis y otros gobernadores del país, la autoridad regional concluye que “una de las estrategias efectivas, y que la mayoría de los gobernadores en Chile está disponible a hacerlo, es poder tener escuelas transitorias de formación en cada una de las regiones de nuestro país y plantear y trabajar la escuela definitiva”, haciendo alusión a la escuela provisional que está pronta a inaugurarse en Quirihue.
La postura, también es secundada por el coronel (r) y exprefecto de Carabineros Ñuble, Jhon Polanco.
“Esta idea es una formación que puede correr en forma paralela y que claramente ayuda, pero yo soy más bien de la idea que el proceso de captación para el ingreso a la escuela, tiene que ser en el modo tradicional, es decir, desde que se obtiene el requisito, puede optar a las escuelas de formación que hoy existen en el país”.
Lo que sí y no hay que hacer
Finalmente, el coronel Polanco, como también el coronel (r) Ricardo Asfura, quien también fuera prefecto en Ñuble coinciden en que “si hay gente desestimando la carrera es por la falta de apoyo y hasta abandono que alguna vez les mostró el Estado. Llegó un momento en que estaba la idea que el delincuente tenía más protección y derechos que el Carabinero”.
Otro puntos como las bajas remuneraciones, la apertura de posibilidades laborales que se abrieron en el mundo privado (guardias) o “incluso en los municipios, donde las pagan más que en la institución, hace que muchos prefirieran retirarse antes y alcanzar a optar a uno de esos cupos”, explica Asfura.
Para Polanco, otra clave es “no volver a dar señales de desamparo, pero esto no significa que para poder llenar estas 12 mil vacantes, se baje la exigencia para postular. Vimos como en otros países que, por querer aumentar la dotación, admitieron personas que no dieron el ancho e incluso esos cupos los tomaron los hijos de jefes del mundo narco o del crimen organizado, lo que dejó a esas policías más vulnerables a la corrupción”.
Finalmente, en este debate se suma Marco Aurelio Reyes, quien plantea que “el gran error fue el haber pasado Carabineros al Ministerio del Interior, porque los convirtieron en un arma política y de represión. Hoy, que pasaron a Defensa, esperamos que todo esto cambie”.




