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Juan Pablo Torrealba, la promesa de Ñuble que salta al plano internacional

Gore Promesas Ñuble

Con apenas 17 años, Juan Pablo Torrealba comienza a escribir su propia historia en el atletismo chileno. Desde Chillán, el joven velocista se ha abierto paso con disciplina y constancia, consolidándose como una de las grandes promesas de la región y proyectando su nombre hacia competencias internacionales.

Su crecimiento no ha sido casual. Detrás de sus avances está el respaldo del programa Gore Promesas Ñuble, una iniciativa impulsada por el Gobierno Regional y ejecutada por el Instituto Nacional de Deportes, que le ha permitido acceder a apoyo profesional, implementación y acompañamiento integral. “Siempre me he sentido respaldado. Es un apoyo importante no solo para mí, sino para muchos deportistas”, reconoce.

Pero el camino comenzó mucho antes. A los 9 años, en el Colegio Padre Hurtado, un profesor detectó sus condiciones físicas y lo invitó a un taller. Desde entonces, no se detuvo. Hoy, especializado en los 400 metros con vallas, registra una marca personal de 56.17 segundos, fruto de un entrenamiento que bordea entre 15 y 18 horas semanales.

Ese nivel de exigencia ha implicado sacrificios. Bajo la guía de su entrenador, Emiliano, Torrealba ha construido una rutina donde la constancia es la base. “Entrenamos todo el verano, incluso en vacaciones. Sabíamos que para llegar lejos había que esforzarse al máximo”, comenta. Sin embargo, no todo ha sido sencillo: lesiones y la necesidad de compatibilizar estudios con el deporte han puesto a prueba su determinación.

En ese proceso, el apoyo cercano ha sido clave. Su familia, amigos y entrenador han sido un pilar fundamental para sostener su desarrollo, tanto en lo deportivo como en lo personal. Ese respaldo le ha permitido mantenerse enfocado en sus metas y superar los momentos más complejos.

Segunda experiencia internacional

Hoy, el atleta ñublensino enfrenta un nuevo desafío: su segunda experiencia internacional representando a Chile. Un paso que asume con ambición, pero también con la madurez de quien entiende el valor del proceso. “Es un orgullo enorme. Es el resultado de todo el esfuerzo diario”, afirma, con la mirada puesta en mejorar su marca y seguir aprendiendo en un escenario de alto nivel.

Con la vista en el futuro, Juan Pablo sueña con continuar su carrera en la universidad y seguir creciendo en el circuito internacional. Mientras tanto, deja un mensaje claro a otros jóvenes: atreverse y perseverar. Porque, como resume su propia experiencia, los resultados no llegan de inmediato, pero con disciplina terminan por aparecer.

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