En 2019 la región de Ñuble experimentó un explosivo crecimiento en el número de empresas constituidas mediante el régimen simplificado. De las 638 que se habían creado en 2018, la cifra saltó a 2.326, lo que representó un alza de 264% respecto al año anterior.
La creación de la región en 2018 así como la Ley “Tu empresa en un día”, que facilitó los trámites para la constitución de empresas, son mencionados como los principales factores de dicho aumento.
En los años posteriores marcados por la pandemia de Covid-19 se verificó un aumento sostenido en la constitución de empresas en la región, con 2.618 en 2020, anotando un alza interanual de 12,5%; para luego llegar a un récord de 3.575 en 2021, exhibiendo un incremento de 36,5% respecto a 2020.
Sin embargo, en 2022 y 2023 se comenzó a observar una suerte de estancamiento. En 2022 se constituyeron 3.025 empresas, es decir, disminuyeron en 14% respecto a 2021; en tanto, en 2023 se crearon 3.141, lo que mostró un alza de 3,8%.
En 2023 el mayor dinamismo se dio principalmente en el rubro comercio (33%), le siguieron construcción (12%), industria manufactura (9%), turismo (9%) y transporte (8%). Agricultura tuvo una menor importancia relativa con el 6%.
Lamentablemente, el entorno macroeconómico menos favorable, con mediocres tasas de crecimiento en dichos años, contribuyó notablemente a dicho estancamiento, donde sería ingenuo desconocer también que durante la última administración la política pública no apuntaba precisamente al crecimiento, sino que muchas veces se advirtió un clima desfavorable para la inversión.
En sabido que en un escenario de estancamiento es mucho más difícil generar negocios permanentes, proyectarse y mantener la competitividad, lo que afecta principalmente a las micro, pequeñas y medianas empresas, que representan el grueso del tejido empresarial de Ñuble.
Así, el impulso inicial que brindaron la reducción de trámites para la constitución de empresas y la creación de la región de Ñuble se fue diluyendo a medida que se enfriaba la economía, que mostraba las consecuencias del impacto de la pandemia; y los gremios alertaban sobre la excesiva permisología en la administración pública, que se convirtió en uno de los mayores desincentivos al emprendimiento y la inversión.
Por ello es clave que el discurso procrecimiento de la actual administración se traduzca en acciones concretas, como la esperada reducción de la permisología, un desafío que requiere la contribución no solo desde el nivel central, sino que también a nivel regional. De igual forma, se valoran aquellos anuncios que apuntan a facilitar las inversiones y mejorar la competitividad del país, como la reducción del impuesto a las empresas, por ejemplo.
Potenciar el emprendimiento debe ser una política pública de carácter permanente y no un eslogan, porque en la medida que la región sea capaz de acoger a más empresas exitosas, ello se reflejará necesariamente en la creación de empleos y en una mejor calidad de vida de sus habitantes, con un efecto multiplicador en toda la economía.




