Señor Director:
Escribo estas líneas como estudiante universitario de la Universidad del Bío-Bío y usuario diario del transporte público de nuestra ciudad, para expresar la frustración que comparto con cientos de pasajeros debido a la excesiva demora del semáforo ubicado en la intersección de Chacabuco con Andrés Bello. Quienes dependemos de las micros y colectivos para llegar a nuestra casa de estudio, vivimos bajo una planificación horaria estricta. Sin embargo, este cruce se ha convertido en un “embudo” insalvable.
Es frustrante observar cómo el bus queda retenido por ciclos de luz roja que parecen eternos, lo que se traduce en retrasos sistemáticos para llegar a clases, evaluaciones o prácticas profesionales. Para un estudiante, 10 o 15 minutos de retraso acumulados en un solo semáforo no son un detalle menor; es la diferencia entre entrar a un certamen a tiempo o quedar fuera del aula. Además, la congestión que se genera en el sector aumenta la sensación de inseguridad y el hacinamiento dentro de las máquinas, afectando nuestra calidad de vida antes de empezar la jornada académica.
Solicito a las autoridades municipales y de transporte que empaticen con los miles de jóvenes y trabajadores que no nos movemos en vehículos particulares. Una sincronización eficiente de este semáforo no solo beneficiaría al flujo vehicular, sino que daría dignidad y puntualidad a quienes apostamos por el transporte público en Chillán.
Diego Macuada Aburto
Estudiante de Psicología, Universidad del Bío-Bío




