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Compromiso ciudadano

La apertura de la consulta pública del anteproyecto del nuevo Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) del Valle Central de Ñuble no es un trámite más dentro de la gestión ambiental. Se trata de una instancia decisiva para definir cómo la región enfrentará uno de sus problemas más persistentes y complejos durante la próxima década: la contaminación del aire.

El instrumento en discusión establece una hoja de ruta a 10 años y delinea las medidas concretas que impactarán la vida cotidiana de miles de familias en 13 comunas, donde se concentra cerca del 85% de la población regional. Por lo mismo, su contenido no puede ni debe quedar circunscrito a la revisión de expertos o autoridades. La participación ciudadana, informada y activa es aquí una condición indispensable.

El proceso, abierto hasta el 20 de mayo, ofrece diversas vías de involucramiento: desde la revisión del documento y el envío de observaciones, hasta la participación en talleres presenciales en Pemuco, San Carlos y Chillán. Estas instancias permiten acercar los aspectos técnicos y jurídicos del plan, además de resolver dudas y recoger miradas desde los territorios, lo que resulta clave para la pertinencia y efectividad de las medidas propuestas.

No se trata de una invitación simbólica. Las observaciones ciudadanas pueden incidir en la propuesta final del plan, fortaleciendo su alcance y ajustándolo a las realidades locales. En un contexto donde la contaminación por material particulado, especialmente en otoño e invierno, está fuertemente vinculada a la calefacción domiciliaria a leña, las decisiones que se adopten requerirán no solo regulación, sino también cambios culturales, incentivos adecuados y soluciones viables para las familias.

La corresponsabilidad es un concepto que cobra pleno sentido. Mejorar la calidad del aire no depende exclusivamente del Estado ni de la normativa. Requiere del compromiso de la ciudadanía, tanto en la adopción de prácticas más limpias como en la exigencia de políticas públicas eficaces y sostenibles.

Este nuevo proceso también invita a una reflexión necesaria: el plan vigente, cuya duración ya concluyó, dejó tareas pendientes. Los desafíos en materia de recambio de calefactores, gestión de episodios críticos y cumplimiento de metas evidencian que no basta con diseñar buenos instrumentos; es fundamental asegurar su implementación oportuna y efectiva. Por ello, la discusión actual no puede partir de cero, sino que debe incorporar una evaluación crítica de lo realizado y de aquello que quedó inconcluso.

El nuevo PDA representa una oportunidad para corregir rumbos, reforzar estrategias y proyectar una política ambiental más robusta. Pero esa oportunidad solo será plenamente aprovechada si la comunidad se involucra, conoce el documento y hace oír su voz.

El aire que se respira en Ñuble no distingue entre comunas ni condiciones sociales. Es un bien común cuya protección exige decisiones colectivas. La consulta pública en curso no es solo un derecho, sino también una responsabilidad ciudadana que no debiera ser desaprovechada.

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