La instalación de una mesa técnica para destrabar el proyecto de agua potable y alcantarillado en el Valle Las Trancas marca un nuevo impulso a una iniciativa largamente esperada por la comunidad y considerada clave para el desarrollo sostenible del principal destino turístico de la Región de Ñuble.
El acuerdo se concretó tras una reunión entre el delegado presidencial, Diego Sepúlveda, y representantes del Comité de Agua Potable de Las Trancas, instancia en la que se definió coordinar acciones, establecer responsabilidades y acelerar el avance de la iniciativa. La autoridad regional fue enfática en señalar que se trata de una prioridad para el Gobierno, comprometiendo un seguimiento permanente. “He adquirido el compromiso de liderar este proyecto para que se concrete en el menor tiempo posible”, afirmó, subrayando además que, pese a su complejidad, existen condiciones para avanzar si se alinean las voluntades.
Desde la comunidad, la señal fue valorada como un punto de inflexión. El presidente del comité, José Muñoz, destacó el carácter “productivo” del encuentro y manifestó optimismo tras años de avances lentos y entrampados en aspectos técnicos. “Un destino turístico de relevancia nacional e internacional no puede no tener agua potable”, sostuvo, reflejando una demanda histórica de los habitantes del sector.
El proyecto sanitario no solo apunta a mejorar la calidad de vida de los residentes, sino también a responder al crecimiento explosivo que ha experimentado Las Trancas en los últimos años. La falta de infraestructura básica, sumada a una alta población flotante en temporadas altas, ha tensionado la disponibilidad de agua y evidenciado la urgencia de soluciones estructurales.
Estado de un proyecto complejo
Actualmente, la iniciativa se encuentra en etapa de factibilidad, luego de haber culminado su prefactibilidad en julio de 2024. Este proceso contempla estudios clave como análisis hidrológicos e hidrogeológicos, diseño de captaciones, evaluación de terrenos y tramitación de permisos, además de la elaboración de alternativas técnicas para el sistema de agua potable y alcantarillado. Para su financiamiento, el proyecto postula a recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR).
Sin embargo, su avance ha enfrentado múltiples obstáculos. Entre ellos, la compleja geografía cordillerana, las condiciones climáticas y la tipología de los suelos, factores que elevan los costos de inversión y dificultan la operación del sistema. A esto se suma un desafío estructural: asegurar fuentes de agua suficientes y sostenibles para al menos 20 años, considerando que los derechos actuales no cubren la demanda proyectada, lo que obliga a explorar nuevas alternativas, incluyendo fuentes subterráneas.
Otro elemento que ha incidido en los retrasos es la falta de un Plan Regulador Comunal (PRC) vigente. Este instrumento, fundamental para definir el uso de suelo y la localización de infraestructura sanitaria, aún no cuenta con la toma de razón de la Contraloría General de la República, que formuló observaciones técnicas al documento. Su aprobación es considerada clave para destrabar no solo este proyecto, sino también el desarrollo urbano ordenado del sector.
Autoridades locales de Pinto han insistido en la urgencia de priorizar esta iniciativa por sobre otros proyectos. El concejal José Miguel Carrasco recalcó que el sistema sanitario debe ser la primera prioridad, por su impacto directo en la calidad de vida y el turismo. En la misma línea, el concejal Luis Galdames advirtió sobre la sobrecarga que enfrenta el territorio, donde el crecimiento habitacional y turístico supera la capacidad de los servicios actuales.




