Señor Director:
En nuestra ciudad parece que los semáforos compiten entre sí… pero para ver quién se pone en rojo primero.
Basta avanzar una cuadra para volver a detenerse. Resultado: tacos innecesarios, más contaminación y conductores cada vez más frustrados. No es un problema complejo, es coordinación básica.
Sincronizar los semáforos no es un lujo futurista, es sentido común. Y, de paso, nos ahorraría tiempo, bencina y paciencia.
Roxana González Vásquez




