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Shock de precios también impactará en el consumo, la producción y el empleo

Con el alza registrada por los precios de los combustibles y el efecto dominó en toda la economía nacional y, por supuesto, regional, los análisis apuntan a determinar la magnitud del impacto en la inflación, en la actividad económica, en las finanzas de las familias y de las empresas e, incluso, en el empleo.

De hecho, el Banco Central redujo la proyección de crecimiento económico y anticipó un repunte inflacionario. En su Informe de Política Monetaria de marzo de 2026, situó la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en un rango de entre 1,5% y 2,5% para este año, por debajo del 2% a 3% estimado en diciembre. La revisión responde al impacto del conflicto internacional, un desempeño más débil de la minería y el ajuste fiscal impulsado por el gobierno de José Antonio Kast.

En materia de inflación, el Banco Central advirtió un aumento “importante” en el corto plazo, impulsado principalmente por el encarecimiento de la energía. El indicador se ubicaría en torno al 4% anual a partir del segundo trimestre de este año, con lo que se descartó la posibilidad de converger hacia la meta de 3% en 2026. Así, se espera que el alza generalizada de precios se observe a partir de abril, lo que se reflejará en el IPC de ese mes y podría empujar la UF muy cerca de los 40 mil pesos, impactando con ello también todos aquellos valores expresados en UF, como los créditos hipotecarios y los arriendos, entre otros.

Sin embargo, existe coincidencia en que la incertidumbre es un factor determinante también, ya que no hay claridad sobre el tiempo que permanecerá el precio del petróleo en los niveles históricos que ha alcanzado estos días, como consecuencia del conflicto en el Medio Oriente.

El petróleo Brent pasó de unos US$70 a superar los US$110 por barril tras el inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero. El salto de 34% concentrado en apenas una semana no tiene precedentes y solo se podría comparar con shocks similares en 2022 y 1985. El ministro de Hacienda Jorge Quiroz lo resumió así: “en la última semana, el precio del petróleo subió 34% en los mercados internacionales, y esta situación no se veía desde 1985”.

En marzo de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, el barril de Brent alcanzó los US$139, el precio más alto desde 2008. Eso representó un alza de un 43%, solo que repartida en once días en vez de siete. Y el petróleo se mantuvo sobre los US $100 durante cuatro meses seguidos.

Y si bien no se puede calcular el impacto de esta crisis debido a que no se sabe por cuánto tiempo se extenderá, los expertos anticipan que, aunque el conflicto bélico terminara mañana, la recuperación o regreso a la normalidad de los precios podría tomar meses.

Impacto en Ñuble

En opinión del académico Dr. César Salazar, de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad del Bío-Bío, “hay que distinguir la magnitud del alza de los precios de los combustibles y los ajustes que se puedan producir en el corto y largo plazo. Los precios de los combustibles son influenciados por lo que pasa afuera, por la oferta, básicamente. Y eso en economía se denomina shock, algo no anticipado que genera un alza del precio, pero también pueden generarse bajas en el precio del combustible, hay mucha fluctuación. Y eso uno lo internaliza, que todos los jueves cambia su precio, y en general, las empresas también de alguna forma lo tenían internalizado y obviamente no respondían tan rápidamente, eran más inelásticos, esperaban y veían si realmente el precio iba a aumentar y si el combustible se ponía más caro de manera permanente. Por tanto, no había muchos cambios en los precios, si bajaba o subía la bencina no afectaba mucho a la economía, pero esta alza es drástica, es significativa, es un alza que se percibe que va a perdurar un tiempo”.

“Por lo tanto -continuó el economista-, ese tiempo prolongado que se percibe y esa magnitud va a generar claramente problemas y un incentivo para traspasar a los precios de los combustibles e insumos que se encarecen, a precios finales en la industria, en la agricultura, el sector forestal, el comercio y todos los sectores. En ese sentido, se espera que como primera reacción haya traspasos de precios y ya se está produciendo en la vida cotidiana, sobre todo, en el transporte, que es el primero que reacciona a esto. Y ahora va a empezar a traspasarse al comercio.

Sin embargo, acotó que, “en algunos sectores, como la agricultura, el forestal, la agroindustria, que están más vinculados al medio externo, es más complicado traspasar precios, porque éstos se fijan en el medio internacional, entonces, no se pueden modificar. Internamente, sí se puede, por ejemplo, en la feria o en el supermercado puede que suban de precio, pero los exportadores van a tener problemas, porque los productos que ellos exportan, por ejemplo, la fruta, van a mantener el precio internacional, por lo menos, a corto plazo. Por lo tanto, vamos a tener el problema para el funcionamiento de la agricultura y la agroindustria exportadora, donde esta rigidez que se genera porque son empresas que están vinculadas en el medio externo”.

Efectos en el consumo y el empleo

Consultado por el efecto de las alzas en el consumo y en el empleo, el profesor Salazar precisó que “esto es secuencial. Hay una transmisión a todos los precios en el corto plazo, hay bienes que nosotros llamamos más inelásticos, es decir, cuya demanda no reacciona tanto a los cambios de precios, que son los bienes básicos, como alimentación y servicios básicos. Con esos no va a cambiar mucho el consumo, no se va a desacelerar en demasía. Pero sí hay bienes que son más elásticos, que son menos necesarios, que están vinculados a actividades recreacionales, como, por ejemplo, viajes o salidas a restaurantes, bienes de calidad superior en términos de alimentos, gustos personales, ropa, que claramente una subida de precio va a impactar en la demanda, el consumidor va a posponer ese tipo de compras, o compras que requieren una inversión o ahorro, se van a posponer. O si alguien estaba pensando en pintar la casa o hacer una ampliación, también lo va a posponer”.

En cuanto al empleo, subrayó que el impacto va a depender de la duración de estas alzas. “El empleo depende mucho de señales y perspectivas de mediano y largo plazo, porque hay contratos, por lo tanto, la desvinculación puede ser más costosa, y recordar que el precio del petróleo es volátil; Trump puede llegar a un acuerdo en Medio Oriente y el precio del petróleo puede bajar y uno esperaría que las perspectivas mejoren o se estabilicen, por lo tanto, la decisión de desvincular gente no sea tan clara. Por lo tanto, ello va a depender de si esto se mantiene. Recordar que cuando se eliminó el Mepco también se eliminó la posibilidad de ahorro en caso de que el precio baje; entonces, si el precio baja debería transmitirse inmediatamente, por lo menos, a los combustibles y bueno, después se va a estudiar la posibilidad de transmitirlos a los mercados, dependiendo de si esto es permanente o transitorio”.

“Por tanto, el efecto en el empleo no debería ser tan drástico en el corto plazo, pero en el mediano plazo y largo plazo, si hay una perspectiva de que esto se va a mantener, sí va a haber un efecto en el empleo, particularmente en aquellos sectores que no pueden traspasar los precios directamente, como la agricultura y la agroindustria, cuyo motor son las exportaciones”.

Salazar también subrayó que “finalmente, bajo la lógica del aumento del IPC, es decir, de los precios en general, esto va a afectar más a los hogares de menores ingresos, porque ellos asignan una mayor proporción de su presupuesto a bienes básicos, cuya demanda precisamente es más inelástica, donde ellos no pueden reaccionar, por ejemplo, sustituyendo un bien por otro, porque todos los precios van a aumentar al mismo tiempo, entonces, todo va a ser más caro. Los va a afectar, pues, además, no tienen capacidad de reaccionar porque no tienen ahorros, no tienen acceso a crédito, por lo tanto, se van a ver más perjudicadas las personas de más bajos ingresos; y, por otro lado, los trabajos menos calificados también pueden estar más expuestos a desvinculaciones. Entonces, claramente el shock de precios afectará mucho más a las familias más vulnerables de Ñuble y de todo Chile”.

Alzas de costos de producción

Si bien todos los sectores económicos se verán afectados, hay algunos más expuestos, como el transporte, y otros que, por su naturaleza, enfrentarán alzas de costos importantes que difícilmente podrán traspasar al precio de venta, como la agricultura.

Carlos Smith, director de la Asociación de Agricultores de Ñuble, aseguró que “lo que hoy está pasando nos golpea de dos formas fuertemente, porque en paralelo al alza de los combustibles tenemos el alza de los fertilizantes, ya que al menos los nitrogenados son derivados del petróleo, y como es un producto pesado que no se produce acá, que tiene que viajar desde donde se produce hasta un puerto y de ahí en barco y luego en camión para llegar acá, el alza del petróleo va a influir fuertemente en el del precio de los fertilizantes”.

“Pero tenemos otro drama acá -continuó-, pues nosotros no somos productores de fertilizantes, somos importadores prácticamente de todo y por una coyuntura, el país se quedó con poco fertilizante importado, porque en el momento que se iban a importar estaba caro y dijeron “esperemos un poquito, todavía es temprano, y ahí se vino el conflicto”. En ese sentido, describió que “tú vas a comprar hoy día una tonelada de urea, no solo vale más del doble de lo que costaba el 31 de enero, sino que no hay, se acabó y no hay reposición. Y no hay reposición porque China guardó su fertilizante, no lo puso a disposición de las exportaciones; porque un 25% a 30% de la urea pasa por el estrecho de Ormuz, que está bloqueado; porque las instalaciones de gas en la zona de Medio Oriente, que es la materia prima de la urea, están dañadas. En fin, está todo muy complejo”.

El dirigente agrícola subrayó que “todavía no sabemos cuánto nos va a impactar, pero obviamente que el impacto en la economía será muy fuerte. Vamos a partir la temporada agrícola con un petróleo que vale un 40% o 50% más que lo que valía en enero. Y si los fertilizantes valen más del doble y venimos saliendo de un mal año agrícola, porque vendimos a bajos precios, entonces, se viene muy complicado”.

Smith reveló que, “en mi caso, logré juntar con un montón de restos por aquí y por allá, comprar los fertilizantes para la temporada completa, porque es probable si esto se mantiene, para la primavera no haya fertilizantes; y el que no tiene fertilizantes tendrá que sembrar con menos o sin y eso es un poco para hacer el saludo a la bandera, porque hoy sin fertilizante es muy difícil cosechar”.

El empresario planteó que la escasez de fertilizantes se está sintiendo en todo el mundo, en mayor o menor medida, ya que algunos países son productores, pero sostuvo que los expertos ya advierten de eventuales hambrunas por escasez de alimentos. “Aunque yo discrepo de eso, porque he llegado a pensar que nos han contado siempre el cuento de que van a faltar los alimentos, pero yo pienso que si faltaran, habría alzas de precio, y resulta que siempre aparece por ahí el stock, que son papeles, entonces, cuando el precio sube, se venden los contratos y el precio cae porque hay mucha gente vendiendo”, comentó.

En ese sentido, expuso que “quien va a perder finalmente es el productor, porque va a ser más caro producir, pero al final los precios de los alimentos no suben”.

“Esta situación en que hay inflación, sube la UF, sube el dólar, sube el petróleo, suben los agroquímicos, en que muchos son derivados del petróleo también; para el productor primario éste es el peor escenario”, cerró Smith.

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