Con desazón numerosos viñateros advierten que la lluvia de estos días obligará a acelerar la vendimia debido al riesgo de partiduras y pudriciones por Botritis frente a una eventual alza de temperaturas, pero más preocupación ha generado la demora de los poderes compradores en iniciar la recepción de uva vinífera en el Valle del Itata, ya que hace más de dos semanas que la fruta estaba lista para la cosecha, pero con el paso de los días, va perdiendo agua y, por lo tanto, peso, lo que perjudica directamente a los pequeños productores.
Los viñateros critican que recién esta semana comenzaron a abrirse los centros de acopio para recibir la uva vinífera, cuyos poderes compradores no siempre respetan la exigencia legal de publicar los precios con una semana de anticipación.
Muchos dan por hecho que, a los menores rendimientos y a la caída en los volúmenes de producción previstos para este año, las lluvias serán el golpe de gracia en algunos sectores, como Quillón, donde temen mermas de hasta 80% en algunos viñedos.
El panorama de precios tampoco es alentador. En el caso de la uva Moscatel de Alejandría, también conocida como Italia o sencillamente “la blanca”, la mayoría de los poderes compradores en el Valle del Itata ofrece un mínimo garantizado de $250 por kilo, en un rango que va desde los $180 a los $280. Esta cifra representa una caída respecto al mínimo garantizado promedio de $280 en la vendimia de 2025.
En el caso de la uva País o tinta, todavía no se ha iniciado la recepción ni se han publicado precios.
Hasta la semana pasada, la información sobre precios era la que se conocía por los contratos directos entre bodegas grandes y productores. Precisamente, el enólogo Edgardo Candia adelantaba a fines de febrero a La Discusión que “los precios, en general, están iguales o un poquito más bajos que el año pasado”, en alusión a los contratos de uvas de variedades francesas, con valores de $240-$250 por kilo de uva tinta y de $350-$400 por kilo de uva blanca, similares a los de 2025; así como también a los contratos de uva Moscatel, con precios en torno a $280 por kilo -inferiores a los $300-$320 del año pasado-; y de uva País, cuyo valor ronda los $250/kg, también inferior al precio inicial de la vendimia 2025.
Según Candia, el mercado se vislumbra complejo: “hemos visto una fuerte baja en las exportaciones de vino desde fines del año pasado y eso hizo que muchas viñas, que tenían mejores expectativas de precios, tuvieran que mantener o bajar los precios, por las malas expectativas a nivel internacional”.
Preocupación en Quillón
Juan Carlos Lagos, gerente de la cooperativa Coovicen, de Quillón, aseguró que “las lluvias han hecho que esta sea una vendimia compleja, como no pasaba hace veinte años. Las lluvias, sobre todo para la zona de Quillón, son nefastas. Nos complica en todo, en la pudrición de las uvas por Botritis, los caminos para meterse a las viñas están intransitables, la gente no quiere cosechar, las viñas están mojadas en la mañana, retrasa la vendimia”.
Como resultado de esta situación, Lagos aseguró que esta temporada “se va a cosechar menos. Por ejemplo, la uva Moscatel en cabeza, las plantas bajitas, tenemos 15 días más para cosechar, porque después se van a podrir, de hecho, hay mucha fruta que ya está podrida”, revelando la urgencia de cosechar pronto.
El representante de Coovicen reconoció que, como ocurre todos los años, “efectivamente hubo un problema con los precios, poca publicación de los precios, especulación, poderes compradores que no publicaban los precios”.
En el caso de Coovicen, que comenzó a recibir uva esta semana, Lagos explicó que “nosotros partimos cuando teníamos los negocios listos, es decir, cuando teníamos acordada la venta a poderes compradores mayores, no podemos partir si no tenemos poderes compradores”. De esta forma, el mínimo garantizado que ofrecen es de $250 por kilo de Moscatel, lo que revela una baja de 30 pesos respecto a 2025.
“Me gustaría saber a que se debe la baja, pero usted sabe que los poderes compradores le echan la culpa al mercado, a que hay poco consumo. Y nosotros, como cooperativa, solo somos tomadores de precios”, manifestó Lagos.
Por esta razón, adelantó que para este año los socios proyectan aumentar el volumen de vino a elaborar, dado el bajo precio de la uva. Ello, a pesar de que aún no se conocen los valores que tendrá el vino.
“Nosotros esperamos que, ante la disminución de la producción por estas lluvias, por efecto de la Botritis, no solo en el Valle del Itata sino que, en la zona central, ojalá que tienda a subir el precio de la uva”, expresó el gerente de Coovicen, quien apuntó que “con el tema de la Botritis ya vamos en un 10%-15% de pérdida, el problema es que aumenta día a día, si siguen las lluvias, en una semana será de 20%-30%, y así sucesivamente, por eso calculamos que la vendimia va a durar 15 días más. Cuando hay mucha Botritis, hay pérdida de hasta 80%-90%. Por eso, lo que nos queda ahora es apurar la vendimia, tratar de cosechar lo máximo lo antes posible”.
“Echamos de menos a las nuevas autoridades, lamentablemente, los cambios de gobierno demoran la puesta en marcha y nos afecta que todavía no estén nombradas las nuevas autoridades. Se va a necesitar un diálogo, aquí va a haber pérdidas, daños, entonces, es importante que las nuevas autoridades vengan y sepan cuál es la realidad de los productores del Valle del Itata”, puntualizó Lagos.
Críticas en el secano interior
En los viñedos del secano interior incluso las uvas tintas maduraron antes, pero los viñateros no tienen a quién venderla todavía, porque los centros de acopio aún no comienzan a recepcionar uva tinta, lo que ha generado mucha frustración, porque cada día que pasa la fruta en la planta va perdiendo peso por deshidratación.
Por ahora, la prioridad son las blancas. Recién esta semana comenzaron a publicarse precios y a recepcionar uva blanca -como Moscatel o Corinto- algunos poderes compradores del Valle del Itata, como Viña Matori (exCorretajes Torres), a $220/kg; Benigno Cea, en Florida, a $180/kg; Cuvas de Ninhue, a $280/kg; Viñas de Guarilihue SpA, a $250/kg; Centinelas del Itata, a $180/kg; Pataguas SpA, a $220/kg; y Coovicen, a $250/kg.
Yenny Llanos, productora de uvas de San Nicolás y coordinadora de la Coalición Nacional de Viñateros, criticó duramente la tardanza de las grandes viñas en iniciar la compra de uvas y especular con los precios, además de denunciar el incumplimiento de la exigencia legal de publicar los precios una semana antes de iniciar la compra.
“Es un escenario muy crítico, además, hay un cansancio de los productores por los constantes abusos, aburrida de escuchar lo mismo, de las leyes que no se cumplen, de los efectos climáticos que están afectando a la agricultura y de los que nadie se preocupa, son totalmente invisibilizados, porque grandes subsidios los productores no tienen, aquí son migajas que se le entregan a un porcentaje mínimo de productores a través del Indap; aquí nos vemos fomentos, aquí cada vez somos más pobres, con menos hectáreas, productores más viejos, con menos producción. Entonces, ¿dónde está el fomento?, ¿los equipos técnicos?, ¿dónde están los informes de las heladas?, ¿dónde están las autoridades hablando sobre la catastrófica vendimia que tenemos con uvas maduras que hace tres semanas estaban listas para vendimiar. Ahora las uvas blancas en Portezuelo, en Trehuaco y en todas esas viñas de lomas, están pasadas, están todas desgranadas, uno la corta y se deshace el racimo. Así de mal estamos y nadie habla”.
Llanos explicó que no se cosechaba porque las grandes viñas no entregaban precios, lo que impedía abrir los poderes compradores. “Porque la gran industria es altamente concentrada y ellos deciden cuándo cosechar, qué precio pagar y las condiciones y a ellos les conviene estirar el elástico, estirar las fechas de compra para llevarse uvas deshidratadas con alto contenido de azúcar que luego diluyen en agua, pesando menos kilos, por lo tanto, pagan menos”, resumió.
En esa línea, recordó que “la Ley de Transacciones Comerciales que se aprobó el 2013 y cuyo reglamento salió el 2016, obliga a los agroindustriales e intermediarios a publicar los precios de los productos agrícolas y faculta al Ministerio de Agricultura a través del SAG para que dicten los respectivos reglamentos. En el caso del reglamento de la uva vinífera, el decreto obliga al agroindustrial e intermediario a publicar precios con una semana de antelación a empezar a comprar. Y eso no se ha cumplido en el Valle del Itata, salvo un par de excepciones”.
“Lamentablemente -expuso la dirigente- esa ley no se está fiscalizando, lo que fue corroborado por la Fiscalía Nacional Económica en su informe de 2022, lo que contribuye a una distorsión en los precios. Nosotros hicimos las denuncias ante las autoridades del Ministerio de Agricultura, pero no recibimos respuesta”.
Por otro lado, refutó aquellas declaraciones que anticipaban una mayor producción, lo que habría contribuido a la especulación que derivó en una baja en los precios respecto al año pasado. “Hemos dado a conocer a las autoridades las afectaciones indirectas que tuvimos por el calor extremo por los incendios, lo que frenó el desarrollo de las uvas, porque a diferencia de otros años, los incendios ocurrieron en enero”, mencionó.



