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Avanza recuperación de históricos salones en los Edificios Públicos de Chillán

Cedida

La historia del Edificio de los Servicios Públicos de Chillán, también conocido como Edificios Públicos, Intendencia o actual Gobernación, se remonta a fines del siglo XIX, cuando en 1889 el arquitecto Víctor Henry de Villeneuve proyectó la antigua Intendencia de Ñuble en el cuadrante que hoy ocupa este conjunto.

La obra, impulsada años más tarde por el intendente Vicente Méndez Urrejola, fue concluida en 1910, convirtiéndose en un símbolo administrativo de la ciudad. Sin embargo, el devastador terremoto de 1939 redujo esta infraestructura a escombros, marcando el inicio de una nueva etapa para el desarrollo urbano e institucional de Chillán.

Tras la catástrofe, entre 1940 y 1942 se levantó el actual edificio bajo una propuesta modernista, concebido como un conjunto de gran envergadura destinado a concentrar en una sola manzana al gobierno provincial y diversos servicios públicos.

El proyecto consideró toda la manzana ubicada al costado norte de la Plaza de Armas, entre las calles Libertad, Bulnes, 18 de Septiembre y Arauco, incorporando además espacios como el Patio de los Naranjos y ampliaciones urbanas como el ensanchamiento de calle Libertad, transformada en avenida tras el proceso de reconstrucción.

El diseño fue desarrollado por los arquitectos Enrique Benavente y M. A. Morales, bajo la dirección de Tibor Weiner y Ricardo Müller Hess, en el contexto de la reconstrucción de Chillán posterior al terremoto.

El edificio, de hormigón y tres niveles, destaca por su carácter monumental y funcional, con amplias escalinatas, corredores interiores y un patio central que articula las distintas dependencias.

Durante más de 80 años albergó la Intendencia de Ñuble y Gobernación Provincial, y desde 2021, pasó a ser sede del Gobierno Regional y la Delegación Presidencial, manteniéndose como uno de los espacios más emblemáticos del corazón cívico de la ciudad.

Pero a pesar de que el edificio es relativamente moderno, en términos de tiempo, el paso de los años y los diversos sismos, entre ellos el terremoto del 2010, han deteriorado tanto su fachada como el interior, donde muchos espacios siguen sin uso.

Desde la llegada del actual gobernador, Óscar Crisóstomo, se han impulsado diversos proyectos para recuperar, al menos, algunos espacios que dan hacia avenida Libertad, como lo son el lugar que ocupó por décadas la Corte de Apelaciones, el cual hoy se encuentra totalmente renovado tras un intenso proyecto de reparación.

Un emblema regional

Los Edificios Públicos han sido escenario de grandes acontecimientos políticos y sirven como punto de encuentro para cientos de chillanejos que transitan por los grandes pilares blancos que sostienen la estructura.

Para Erwin Brevis, arquitecto coordinador de Patrimonio de la iniciativa Ñuble 250, el edificio “es una pieza emblemática de la reconstrucción de Chillán tras el terremoto de 1939”.

“Su valor patrimonial es excepcional y debe entenderse desde tres dimensiones: Primero, es un símbolo de resiliencia y presencia del Estado. En un momento de crisis total, el edificio se proyectó no sólo para albergar oficinas, sino para transmitir seguridad y orden. Institucionalmente, es el corazón administrativo que consolidó la identidad de la entonces provincia y hoy actual capital de la Región de Ñuble”, indica Brevis.

En segundo lugar, relata el arquitecto, “posee un valor arquitectónico de vanguardia mundial”.

“Chillán es un caso de estudio internacional, reconocido por organismos como Docomomo, porque permitió aplicar los preceptos de la arquitectura moderna de forma masiva y coherente, tanto en el ámbito público como en el privado”.

Mientras que, en tercer lugar, el edificio destaca como una estructura que “regala espacio público”.

“Lo que hace único a este edificio es su generosidad urbana. A diferencia de los edificios institucionales tradicionales, que solían ser cerrados y autoritarios, este volumen se eleva sobre columnas, permitiendo que la Plaza de Armas se prolongue visual y físicamente hacia su interior”, sostiene Brevis.

La actual recuperación

En enero de este año se realizó la primera actividad pública en el renovado espacio que dejó la Corte de Apelaciones en 2023. Se trató del segundo Cabildo Regional de Ñuble 250, iniciativa que proyecta diversas obras de aquí al año 2028, año en que se cumplen, precisamente, 250 años del natalicio de Bernardo O’Higgins.

El espacio de aproximadamente 1.200 metros cuadrados fue reparado tras la iniciativa del Gobierno Regional, con el objetivo de albergar funcionarios pertenecientes a la entidad, pero también para concretar “una apertura ciudadana”.

Así lo explicó el administrador regional del Gore Ñuble, Alejandro Aguilera, detallando que el hito más relevante de esta reparación “ha sido la transformación de las solemnes salas de justicia en los actuales salones Próceres y Diguillín”.

“Con esto, logramos que espacios que antes tenían un acceso muy restringido, hoy se abran a la comunidad de Ñuble y a los distintos servicios públicos para actividades de encuentro”, sostuvo Aguilera.

En paralelo, agregó, en las antiguas dependencias de la seremi de Educación (ala oeste frente al Patio de los Naranjos) se está instalando el Centro Integrado de Emergencia y Seguridad (CIES) donde estará emplazada la sala de monitoreo regional, junto a la Unidad Operativa de Control de Tránsito (UOCT).

“Esto con el fin de concentrar en un solo espacio todos los sistemas de televigilancia tanto para la seguridad como el monitoreo del flujo vehicular, que es parte del traspaso de competencias”, detalla Aguilera.

Salones Próceres y Diguillín

El proyecto del Gore se enfocó en el ala que da hacia avenida Libertad. La recuperación fue fiel a lo que ya estaba. No hubo intervención a la estructura general, sino más bien reparación y habilitación de nuevos espacios, respetando el edificio y su diseño. Las grandes y prácticas puertas están intactas y el piso de parquet de madera representa la arquitectura institucional y funcional del siglo XX. Es como volver a la década del 50.

En el proyecto fueron habilitados dos salones. En primer lugar, se puso en marcha el Salón Próceres, que, según palabras del administrador, “ha sido fundamental para la gestión regional”.

“Ahora contamos con un recinto de alta capacidad para reuniones de coordinación técnica entre el Gobierno Regional, los municipios, universidades y diversos ministerios y servicios públicos. Además, ha permitido acoger programas emblemáticos de impacto social como ‘Gore Promesas Ñuble’, con una muestra pública de para tenis de mesa, otorgándoles un marco institucional adecuado”, comentó.

Por otro lado, se encuentra el Salón Diguillín, ex salas de alegatos de la Corte. Aquí tuvo lugar el segundo cabildo, instancia que sirvió para mostrar el trabajo hecho por el Gobierno Regional.

“Este evento fue simbólico: pasamos de un espacio donde históricamente se dictaban sentencias a uno donde hoy se delibera el futuro de la región a través de la participación ciudadana”, agregó Aguilera.

Conservación de la fachada y el “Trazo Libertador”

El objetivo es seguir recuperando el edificio. Es por eso que desde el Gore Ñuble indicaron que existe un proyecto de conservación de la actual fachada, lo que permitirá “detener el deterioro y devolverle su prestancia original a este edificio emblemático”.

“Nuestra meta es avanzar hacia una recuperación integral de todo el edificio. Para ello, el estudio de títulos que lideramos es la piedra angular: una vez consolidada esa base administrativa, podremos proyectar un Plan Maestro que asegure que cada metro cuadrado de este ícono moderno esté plenamente al servicio y orgullo de la Región de Ñuble”, dijo Aguilera.

Para el arquitecto Erwin Brevis, la conservación de todos estos espacios es más que solo una recuperación, es poder “preservar la atmósfera de solemnidad para la cual fueron diseñados, adaptándolos a las necesidades actuales sin borrar su identidad arquitectónica”.

“Estas salas guardan una memoria histórica incalculable para Ñuble y el país. En ellas se desarrollaron hitos judiciales que forman parte del imaginario colectivo, como el recordado juicio del “Chacal de Nahueltoro”. Al conservar estos espacios, el edificio no sólo cumple una función administrativa, sino que actúa como un contenedor de la historia social y judicial de nuestra región”, sostuvo el experto.

Es por eso que esta recuperación no es única, sino que se relaciona con un proyecto denominado el “Trazo Libertador”.

“La recuperación de este edificio no es un hecho aislado, sino una pieza clave de Ñuble 250”, explicó Brevis, detallando que, bajo este marco, “el edificio de los Servicios Públicos se posiciona como un nodo fundamental del Trazo Libertador”.

“Esta corresponde a un conjunto de iniciativas de escala interurbana que busca revitalizar el espacio público y la conectividad entre Chillán y Chillán Viejo. Nuestro objetivo es que las iniciativas de Ñuble 250 potencien la identidad y el patrimonio regional. Al poner en valor este inmueble, no solo habilitamos espacios, sino que fortalecemos el sentido de pertenencia y contribuimos a proyectar a Ñuble como un mejor lugar para vivir”, cerró el arquitecto.

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