Intensas precipitaciones se registraron durante todo el jueves en distintos puntos de Chillán y la Región de Ñuble. Según los registros de la Dirección General de Aguas, hasta las 18.00 horas ya habían caído cerca de 27 milímetros de lluvia.
El fenómeno ha ido perdiendo intensidad tras estar asociado inicialmente a un río atmosférico, aunque mantiene actividad suficiente para extender inestabilidad hasta el domingo, lo que podría generar nuevas lluvias durante este viernes.
Hacia la precordillera y cordillera los valores aumentaron en cuanto a la precipitación, con acumulaciones que se situaron por sobre los 50 milímetros, según datos de la DGA en Las Trancas. Además, hay cerca de 5 cm. de nieve ya acumulada en la alta cordillera.
Un elemento relevante del sistema fue la alta isoterma cero, que se ubicó inicialmente en torno a los 3.800 metros y luego descendió a cerca de 2.800, lo que implicó que gran parte de la precipitación en la precordillera fuese en forma de lluvia.
Arnaldo Zúñiga, meteorólogo de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), explicó que estos montos se concentraron en un rango de 24 horas “lo que se mantiene bajo los umbrales de aviso para la región”.
Un “Niño” fuerte
Según el experto, las cifras de precipitaciones en marzo se deben a la actual etapa neutra que está presente en la zona centro y sur. “Seguimos en una etapa neutra de El Niño, lo que está haciendo que este otoño comience a parecerse a lo que era antes”, indicó.
“Hay proyecciones de que hacia la mitad del invierno podríamos tener un Niño fuerte, lo que podría mantener esta tendencia y tener un año más normal en cuanto a precipitaciones”, dijo.
Zúñiga indicó que gran parte de la zona central está con superávit para esta época, “aunque marzo es un mes donde llueve poco”.
“Venimos de una sequía de unos 13 o 14 años, por lo que cuando empieza a llover en periodos donde antes llovía, se nota más. Es probable que estemos sobre los valores normales para la época”, agregó.
Diferencias en montos
En Ñuble son varias las estaciones meteorológicas que miden la cantidad de precipitación caída y son clave para cuantificar las cifras, tanto mensuales como anuales.
Una de las estaciones más relevantes es la ubicada en el Aeródromo Bernardo O’Higgins, administrada por la DMC, y que ha registrado montos inferiores, por ejemplo, en comparación a la ubicada en el sector de Quilamapu, la cual es dirigida por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).
Si la del aeródromo indica que hasta la fecha en marzo han caído casi 50 milímetros en Chillán, la de INIA muestra un monto muy superior: sobre los 76 milímetros.
Según Zúñiga esto se debe a “diferencias que pueden variar entre estaciones por la geografía, ya que las precipitaciones pueden ser muy localizadas”.
“Muchas veces la geografía influye. Las estaciones deben tener condiciones adecuadas de instalación y mantenimiento para que los datos sean confiables. Por supuesto que la estación de INIA es muy confiable también”, expresó.
“Es probable que este comportamiento en Chillán sea puntual, y que otras zonas estén con superávit. Muchas veces, dependiendo de la ubicación, pueden existir diferencias importantes entre una estación y otra”, concluyó.




