Señor Director:
Tengo el convencimiento de que el gran responsable de las transferencias de recursos a la Fundación Procultura es quien pone las prioridades del gasto y la firma final. Sin embargo, parece que cuando este cargo es ocupado por alguien elegido por la voluntad popular, los organismos de control ven limitada su capacidad para aplicar las sanciones administrativas a los verdaderos responsables. Es decir, el hilo se corta por lo más delgado.
Renato Segura




