Señor Director:
En América Latina, la obesidad infantil ya alcanza cerca de 3 de cada 10 niños, niñas y adolescentes, entre 5 y 19 años, profundizando desigualdades y anticipando más diabetes, hipertensión y cáncer en la adultez. En el Día Mundial de la Obesidad, el llamado es claro: la prevención debe ser estructural, no solo individual, armonizada con políticas públicas robustas basadas en la mejor evidencia.
La evidencia regional en Latinoamérica y el Caribe muestra que los Programas de Alimentación Escolar (PAE) pueden prevenir obesidad cuando dejan de ser “una ración” y se convierten en un paquete integral: cobertura amplia, menús alineados a guías, educación alimentaria, monitoreo y regulación del entorno escolar. En contextos con ese diseño, la evidencia reporta descensos modestos pero significativos del sobrepeso escolar (≈3–5 puntos porcentuales, 2018–2022).
Un programa universal, eficiente, resiliente y sostenible requiere financiamiento protegido, gobernanza intersectorial y compras públicas sostenibles (incluida agricultura familiar), para asegurar calidad y continuidad ante crisis. La escuela, donde estudian más de 3,5 millones de niñas, niños y adolescentes en Chile, es el lugar donde la prevención puede volverse justicia.
Lidia Paz Castillo
Académica Esc.Tecnología Médica UDP.




