La Sala de la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó ayer el proyecto que promueve la gobernabilidad y la representatividad del sistema político, pero rechazó la indicación transitoria que abría una vía de fusión excepcional para partidos en proceso de disolución.
La norma permitía que colectividades notificadas por el Servicio Electoral pudieran fusionarse con partidos vigentes que hubiesen alcanzado el 5% de los votos o al menos cuatro parlamentarios electos.
El rechazo fue leído por distintos sectores como un freno a lo que algunos calificaron como un “traje a la medida”, mientras que para las directivas involucradas representaba una alternativa de continuidad institucional.
Hasta el cierre de esta edición era el Senado el que resolvía anoche, en tercer trámite, si reponía o no la disposición.
Mirada regional
Desde el Partido Radical, su presidente regional, César Calderón, afirmó que el debate responde a los nuevos umbrales que exige la ley.
“Será el Consejo Nacional del partido el que deba resolver si avanzamos en una fusión -si se revertía anoche la votación en el Senado- o asumimos el desafío de la reinscripción”, afirmó. Agregó que, si bien en Ñuble mantienen cerca de mil militantes y presencia territorial, la exigencia de constitución en al menos ocho regiones abre incertidumbre a nivel nacional.
“Más allá de la fórmula jurídica, debemos resguardar el proyecto político y la identidad radical”, resaltó.
En tanto, desde Evópoli, su timonel regional, Jorge Ávila, marcó distancia.
“Esta indicación parecía responder a un caso particular y no al espíritu de la reforma. Sería inconsecuente promover algo así solo porque pudiera convenirnos”, dijo, enfatizando que su partido defiende el avance de la reforma “de manera seria” y que no analiza una eventual fusión.
Más crítica fue Patricia Torres, presidenta regional de la Federación Regionalista Verde Social (FREVS), quien explicó que la modificación impulsada en comisión habría permitido sumar fuerzas con otras colectividades para alcanzar conjuntamente el 5% o los cuatro parlamentarios.
“Dado el rechazo en la Cámara, esperamos que el Senado corrija esta votación”, sostenía ayer.
Desde Amarillos por Chile, Reinaldo Figueroa planteó que la fusión podría ser “una solución al problema de la participación”, aunque no descartó iniciar un nuevo proceso de inscripción.
“Una buena ley debe favorecer el pluralismo y la libertad de asociación, sin favoritismos por tamaño”, afirmó.
El proyecto aprobado eleva el umbral para constituir partidos al 0,3% del padrón en al menos ocho regiones, fija nuevas reglas para candidaturas independientes y otorga reconocimiento legal a los comités parlamentarios. Sin la excepción transitoria, varias colectividades deberán optar por reinscribirse o desaparecer.



