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Adiós al “boom” de la cereza

Mauricio Ulloa

Entre los agricultores existe el consenso de que el llamado “boom” de la cereza habría llegado a su fin y que los atractivos valores que se pagaban en China hace algunos años no se volverán a ver. Ello, luego de enfrentar dos temporadas seguidas para el olvido, con volúmenes de exportación récord que generaron una sobreoferta en el mercado chino, que castigó duramente los precios.

De hecho, en la próxima temporada se prevé otro récord, por la entrada en producción de nuevos huertos en el país.

Según datos de Odepa, a nivel nacional existen 77.765 hectáreas de cerezos y hace 10 años se registraban 24.498 hectáreas. En Ñuble, en tanto, hay 3.062 hectáreas (2024), y en 2016 existían 1.299 hectáreas.

Corresponde al segundo rubro frutícola de la región, después del avellano europeo, pero desde la perspectiva de la generación de empleos, es el más importante.

Durante el auge, los retornos alcanzaron rentabilidades cercanas a US$40.000 por hectárea en la zona central. Hoy rondan los US$8.000. Incluso, el precio también se ajustó desde niveles de US$3-6 por kilo a un rango estimado de US$1,50-2,50 por kilo.

Frente a este escenario, uno de los desafíos de la industria es focalizarse en exportar un producto más homogéneo en calidad y condición, un desafío compartido por productores y exportadores que llevó, incluso, a un acuerdo de palabra de enviar a China solo la fruta de gran calibre, sin embargo, dicho acuerdo no se ha cumplido y en la reciente temporada 2025-26 no fueron pocas las exportadoras que apostaron fundamentalmente por la cantidad.

En el rubro cerecero, a diferencia de otros, Chile compite con Chile en el mercado chino, es decir, no hay otro país con una participación relevante. Lamentablemente, la falta de una visión estratégica compartida por productores y exportadores chilenos ha impedido planificar el desarrollo de este rubro, que hoy parece repetir el camino de otros cultivos que también vivieron un auge, como los kiwis, las manzanas y los arándanos.

Otro desafío relevante sigue siendo la diversificación de mercados de destino de los envíos de cerezas chilenas. Claramente, ningún país paga tanto como China, pero se pueden encontrar nichos y se pueden abrir mercados, lo que permitiría reducir la sobreoferta en el gigante asiático y disminuir la exposición a la volatilidad de un solo mercado. En ese sentido, se valoran los esfuerzos público-privados por diversificar mercados. Según el Comité de Cerezas del gremio Frutas de Chile, esta temporada la participación de China como destino de las cerezas chilenas se redujo desde un 92% a un 87%, lo que responde a la estrategia de diversificación emprendida por el gremio y las exportadoras.

Igual o tal vez más importante será la eficiencia y un adecuado manejo de los costos en una industria cada vez más competitiva y con márgenes más estrechos, lo que puede hacer la diferencia entre sobrevivir o abandonar el rubro.

Según han planteado líderes gremiales como Antonio Walker y Carlos González, éste será un rubro rentable solo para aquellos productores que logren buenos rendimientos, buena calidad y manejen bien los costos, por lo que muchos no tendrán más opción que arrancar aquellos huertos menos productivos y eventualmente, probar con cultivos más atractivos, como el avellano. Y ese ajuste viene pronto.

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