Son varios los dirigentes vecinales de Chillán que desde hace unos años han estado denunciando la presencia de personas en situación de calle utilizando rucos, carpas o construyendo chozas precarias en espacios públicos como canales de regadíos, plazas o sitios eriazos.
La acusación, que apunta a los focos de insalubridad y a actos intimidatorios en contra de quienes pasan por esos lugares, suma ahora un nuevo problema: Los kioscos abandonados que existen en la comuna.
La última denuncia que recibieron los concejales de Chillán se relacionaba con el kiosco que estaba hasta el pasado martes en la intersección de la avenida Ecuador con calle 18 de Septiembre, que según los locatarios y vecinos del sector, era usado como improvisado habitáculo para dormir y guardar bolsos por parte de un grupo de malabaristas que piden dinero en esa concurrida intersección.
La situación se tornó crítica luego que, por razones aún no aclaradas, el kiosco ardió completamente. Y estaba a metros de árboles y del tendido eléctrico, sin embargo la acción de Bomberos evitó una propagación mayor.
Tras la denuncia de los ediles Rodrigo Ramírez y Brígida Hormazábal, el alcalde Camilo Benavente, ordenó el inmediato retiro de la estructura, sin embargo, y entendiendo que se puede tratar sólo de un botón de muestra, llamó a la comunidad a hacer las denuncias para alertar sobre la existencia de kioscos en desuso dentro de la ciudad.
“No podemos dejar espacios públicos en abandono. Pero para cumplir con ese compromiso, necesitamos que los vecinos nos acompañen en este esfuerzo, informando y alertando sobre situaciones que pongan en riesgo la seguridad o la convivencia. La colaboración ciudadana nos permite actuar con rapidez y eficacia, y juntos podemos construir una ciudad más segura y ordenada”, comentó.
No se trata de un caso único. Bajo esta misma administración municipal, se debió retirar el kiosco de Constitución con avenida Brasil, y el que por años fue la vivienda de personas en situación de calle, las que además acosaban a los transeúntes para pedirles dinero en ese foco en el que según los trabajadores de los locales cercanos, también se prestaba para el microtráfico de drogas.
“Hemos instruido que cada denuncia sea atendida con la máxima prioridad, porque la seguridad y la tranquilidad de la comunidad están primero. Seguiremos trabajando firmemente en esta línea para garantizar barrios más seguros y ordenados, y para que Chillán avance hacia una ciudad más limpia, más justa y más habitable para todos”, señaló el alcalde Benavente.
Un problema más que claro
Sin embargo, no solo los kioscos son el problema.
“Nosotros hemos dicho ya desde el año pasado que hay muchos problemas con gente okupa, que hace poco generaron otro incendio cerca del terminal de buses. También están llegando a sitios eriazos y crean basurales que ya parecen vertederos, como el que hoy está frente a la villa Las Almendras, y esto es algo que genera temor en los vecinos”, dijo Pedro Lagos, presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos.




