Señor Director:
El déficit habitacional en Chile es una señal de que el modelo tradicional de vivienda social debe evolucionar. Durante años el foco estuvo en construir más, pero hoy también importa cómo se planifican y ejecutan proyectos.
Responder a la demanda no puede significar repetir errores: obras que se ajustan sobre la marcha, fallas de coordinación o costos que superan lo previsto. Para las familias que esperan una solución definitiva, la eficiencia deja de ser un concepto técnico y se convierte en compromiso social.
En este escenario, la digitalización es un apoyo para mejorar la productividad y la transparencia. Metodologías como BIM permiten anticipar interferencias, ordenar la información y promover colaboración temprana entre actores. No es solo tecnología, sino una forma más integrada de trabajar.
Herramientas como Archicad facilitan el trabajo sobre modelos compartidos, reducen la improvisación y entregan certeza sobre plazos y recursos. En vivienda social, donde cada decisión impacta en la calidad de vida, esa previsibilidad es clave.
Chile ya cuenta con estándares BIM para proyectos públicos, lo que demuestra un avance. El desafío ahora es ampliar su adopción y fortalecer la capacitación. Cerrar la brecha habitacional no dependerá solo de construir más viviendas, sino de hacerlo con mejor coordinación, calidad y visión de futuro.
Patricio Zapata
Gerente de Graphisoft Latinoamérica.




