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Cambio climático triplicó la probabilidad de incendios extremos en Chile

Agencias

El cambio climático provocado por la actividad humana hizo hasta tres veces más probables las condiciones cálidas y secas que favorecieron los devastadores incendios forestales registrados durante enero en las regiones de Ñuble y Biobío en Chile y en la Patagonia de Argentina. Así lo concluye un estudio difundido por la red científica internacional World Weather Attribution (WWA), organización pionera en analizar en tiempo real la influencia del calentamiento global en fenómenos extremos.

El informe contextualiza que los incendios se desarrollaron bajo temperaturas superiores a los 38°C, meses de sequía y fuertes vientos de entre 40 y 50 kilómetros por hora. Estas condiciones permitieron una rápida propagación del fuego y una intensidad tal que en algunas zonas se formaron nubes pirocumulonimbus.

Para determinar en qué medida el cambio climático agravó el evento, un equipo de investigadores de América y Europa realizó un estudio de atribución basado en datos observacionales y modelos climáticos. El análisis utilizó el índice de calor-sequedad-viento (HDWI), que combina altas temperaturas, baja humedad y fuertes ráfagas. Según este indicador, las condiciones registradas en la zona centro-sur de Chile y en la Patagonia corresponden actualmente a un evento con una recurrencia aproximada de una vez cada cinco años.

Sin embargo, en un escenario 1,3 °C más frío —como el existente antes del calentamiento global reciente— estos episodios habrían sido considerablemente menos frecuentes. En la zona chilena analizada, la probabilidad de ocurrencia se ha triplicado debido al cambio climático, mientras que en Patagonia el riesgo aumentó cerca de 2,5 veces.

El estudio también detectó un marcado déficit de precipitaciones en los meses previos a los incendios. Las lluvias de temporada han disminuido alrededor de un 25% en la zona centro-sur de Chile y un 20% en Patagonia, lo que, sumado a las altas temperaturas, incrementó la evapotranspiración y dejó la vegetación en condiciones propicias para la combustión.

Plantaciones forestales

Otro factor relevante fue la presencia de plantaciones de monocultivo de pino radiata en regiones como Ñuble y Biobío. Según el informe, estas especies exóticas son altamente inflamables debido a su estructura homogénea y densidad, lo que facilita la propagación del fuego, especialmente cuando se ubican cerca de zonas habitadas. Los expertos advierten que la expansión de especies adaptadas al fuego puede aumentar el riesgo a gran escala y subrayan la importancia de incorporar esta variable en la planificación territorial.

Condiciones cada vez más severas

La WWA indica que los modelos climáticos coinciden en proyectar condiciones cada vez más severas para incendios forestales, junto con una disminución sostenida de las precipitaciones estacionales. Además, fenómenos naturales como La Niña y el Modo Anular del Sur contribuyeron a generar patrones atmosféricos que intensificaron las condiciones cálidas y secas.

En respuesta al aumento del riesgo, Chile ha incrementado en un 110% el presupuesto destinado al combate de incendios en los últimos cuatro años, fortaleciendo brigadas, equipamiento y sistemas de pronóstico. No obstante, el informe enfatiza que la planificación urbana, la regulación del uso del suelo y el manejo de la vegetación en zonas de interfaz urbano-rural serán determinantes para reducir el impacto de futuros eventos que, según la evidencia científica, podrían ser cada vez más frecuentes e intensos.

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