Señor Director:
A veces normalizamos situaciones que no lo son. Y cuando se vive en regiones, y más aún en comunas pequeñas, esa costumbre parece profundizarse. La falta de preocupación de algunas autoridades por el correcto funcionamiento de los servicios públicos resulta preocupante.
Por razones laborales realizo mi vida cotidiana en Chillán Viejo. Además de convivir con malos olores que no son propios de la zona, sino consecuencia de malas prácticas empresariales y de una escasa fiscalización, hace unos días enfrenté situaciones que reflejan con claridad la indiferencia que se vive en muchas comunas del país.
El otro día acudí a la notaría para realizar una declaración jurada. Tras redactar el documento, se me informó que debía volver a retirarlo al día siguiente porque no estaba el notario. Si lo necesitaba con urgencia, la única alternativa era trasladarme a Chillán.
Algo similar ocurrió en el Registro Civil de la comuna. Pese a contar con hora solicitada en línea, no fue posible realizar un trámite debido a la falta de personal y espacio disponible. La única solución fue reagendar. No se trata de hechos aislados ni de molestias menores. Son situaciones reiteradas, previsibles y evitables. A esto se suma que trámites como el pago de patentes comerciales siguen siendo presenciales, mientras en otras ciudades es en línea.
Las soluciones no pasan por grandes reformas, sino por gestión, planificación y responsabilidad. En simple: hacer la pega.
Jorge Salgado




