Con el objetivo de asegurar las condiciones de higiene y seguridad en piscinas que durante la temporada estival se mantienen abiertas al público, equipos de la Unidad de Saneamiento Básico de la Autoridad Sanitaria han intensificado las fiscalizaciones en este tipo de instalaciones, verificando el cumplimiento de las normativas que regulan su funcionamiento. Así lo explicó la seremi de Salud, Dra. Michelle De Arcas Orellana, quien detalló que en la Región de Ñuble están autorizadas 40 piscinas de uso público general, destinadas a uso colectivo, con ingreso pagado o gratuito; y 59 piscinas de uso restringido o uso exclusivo de un grupo reducido de personas en condominios, hoteles o instituciones.
“Para las de uso público general las exigencias van desde contar con servicios higiénicos y camarines, tener personal de salvataje y primeros auxilios, sistemas de purificación y desinfección del agua de las piletas y de consumo humano, además de sistemas de disposición de residuos y de disposición de aguas servidas”, puntualizó la seremi.
Además, los recintos deben tener permiso sanitario, señaléticas y marcas de profundidad, transparencia del agua, superficies antideslizantes, y cumplir con los niveles de cloración del agua que indica la normativa sanitaria.
En paralelo, las piscinas de temporada tienen que hacer llegar a la Seremi de Salud, previo al inicio de cada nuevo período, identificación de administrador responsable y suplente; salvavidas; personal de primeros auxilios y sus estudios correspondientes; horario de funcionamiento; inicio y término de temporada, libro de registro foliado correspondiente al período de funcionamiento inmediatamente anterior; y uno similar para la nueva temporada, el que deberá ser timbrado por la autoridad sanitaria.
Durante esta temporada, tras el ingreso de una denuncia ciudadana a través de la Oficina de Informaciones, Reclamos y Sugerencias (OIRS) se concretó una fiscalización a una piscina correspondiente a condominio, detectándose niveles de cloración deficientes e infracciones al mantenimiento, prohibiéndose el funcionamiento del recinto hasta que se hubieran subsanado las anomalías sanitarias.




