La decepción predomina en el ánimo de los trigueros de Ñuble al finalizar la cosecha de trigo en gran parte del territorio, debido a la caída de los precios en la presente temporada, en comparación con el año pasado.
De acuerdo con información publicada por Cotrisa, la semana pasada los molinos de Ñuble estaban pagando entre $24.000 y $25.000 por quintal de trigo panadero duro, es decir, con gluten sobre 30%; lo que representa una disminución de 10% aproximadamente en comparación con la temporada pasada, pues a igual fecha de 2025 se pagaban entre $26.000 y $26.800 por quintal.
La baja en el precio internacional del trigo panadero, debido a la acumulación de stocks, sumado al desplome del dólar en Chile, son identificados como factores determinantes por parte de los productores.
En los últimos 12 meses, la divisa pasó de cotizarse entre $990 y $1.010 a mediados de enero de 2025, a $870-$890 en enero de 2026, lo que representa una contracción de 12%.
Se trata del principal cultivo en Ñuble, a pesar de que la superficie viene cayendo de manera sostenida en las últimas décadas.
Según Odepa, con datos del INE, en la temporada 2024-25 se sembraron 24.618 hectáreas en la región, inferior a las 28.645 ha de la temporada 2023-24 y a las 34.527 ha de 2022-23.
De acuerdo con el monitoreo de Cotrisa, en Ñuble, la superficie de trigo harinero alcanzó las 21.449 hectáreas en la presente temporada 2025-26, lo que representó un incremento de 7,7% respecto a las 19.915 hectáreas de la temporada 2024-25. De esta forma, Ñuble se mantiene como la segunda región con mayor superficie en el país.
Las comunas con mayor superficie de trigo en la región son: El Carmen (4.392 ha), Yungay (3.960 ha), Pemuco (2.856 ha), San Ignacio (2.521 ha), Coihueco (2.382 ha), Pinto (2.056 ha) y San Carlos (1.481 ha).
Mayor oferta internacional
Carlos Smith, productor de El Carmen y director de la Asociación de Agricultores de Ñuble, sostuvo que “el precio fue menor al del año pasado, el que ya fue malo. Hay una baja en el precio internacional por un aumento de stock”.
“El trigo fuerte está muy escaso, lo que tiene relación con el cosechón histórico que tuvieron en Argentina esta temporada, que, si bien fue un gran aumento de la producción, la calidad fue muy mala, es decir, el 90% del trigo que se cosechó en Argentina no sirve para hacer pan. Eso puede ser interpretado como una buena noticia, porque no fue la amenaza que pensábamos que podía ser, pero eso no hizo subir el precio”.
Agregó que “el precio internacional está bajo, pero hay una escasez de trigo fuerte internamente, y en Argentina también, donde está muy caro; entonces, solamente se puede traer un trigo de muy mala calidad y para eso tienen que mezclarlo con un trigo de buena calidad y por eso que hay demanda por un trigo fuerte”.
“También creo que se han cerrado lotes de trigo fuerte a precios que no están en la pizarra, que se arreglan de manera privada, a un mejor precio”, acotó Smith.
El dirigente agrícola sostuvo que “los granos están abundantes en el mundo. Los países importadores están produciendo más, como China, por ejemplo, y, por lo tanto, su importación disminuye y eso se nota muy fuerte en el mercado. China está en una campaña de autoabastecimiento muy fuerte, en todos los granos, entonces, están importando menos”.
El agricultor reconoció que “eso se está notando en los precios a nivel internacional”, al tiempo que describió que “no ha sido una caída suave, porque si consideramos que también ha retrocedido el dólar, entonces se juntan dos caídas. El precio internacional del trigo y el precio del dólar, y esa ecuación nos castiga, sobre todo, en un año complicado, porque sembramos con fertilizantes muy caros”.
Al respecto, el seremi de Agricultura de Ñuble, Antonio Arriagada, sostuvo que, “desde el punto de vista de precios, la temporada de trigo en Ñuble está por debajo de las expectativas de los productores. Si bien no se observaron caídas abruptas, los valores no alcanzan los niveles que compensaran plenamente el alza de los costos de producción, especialmente en insumos y energía”.
Consultado por los principales factores, la autoridad lo atribuyó “principalmente por las características del mercado nacional altamente globalizado, que deja a la influencia de factores externos la definición del precio. Actualmente, el escenario internacional se caracteriza por una alta oferta mundial de trigo y, por ende, precios levemente más bajos que los del año pasado; a esto se suma un tipo de cambio que no favorece los precios en pesos. Todos estos factores han tenido un impacto directo en el precio que pueden acceder los productores nacionales y, por ende, de la región”.
Smith también reconoció el efecto del menor tipo de cambio. “Sin duda que la baja del dólar influye, ya que importamos más del 50% del trigo, entonces, al bajar el dólar el valor del trigo importado baja también, lo que incide en los valores internos”.
No obstante, se mostró esperanzado en que “esta baja del dólar debiera traer como consecuencia también una baja en los fertilizantes y todos los agroquímicos -que también se importan-, porque también en el mundo entero debe haber pocas ganas de sembrar, porque el precio de los granos es malo para todos, entonces, debiera producirse una baja en la demanda de fertilizantes”.
Menores rendimientos y calidad
Según comentó Carlos Smith, la producción a nivel local fue menor a la esperada, así como también se evidenció una baja en la calidad. “El año fue raro, yo creo que nos faltó esa última lluvia de manera que se hubieran aprovechado bien los nitrógenos para que el trigo hubiera rendido un poquito más y hubiera mejorado la calidad, con más proteína, lo que no pasó. En mi caso, algunos camiones salieron bajos; y yo había fertilizado, me había programado y había sembrado una variedad caracterizada para dar trigos fuertes”, dijo.
“La calidad fue un poquito menor, porque al trigo le faltó una lluvia, le faltó peso específico; había harto grano, pero grano chico, le faltó engorde. Entonces, el trigo que tenía que dar fuerte dio intermedio”, expuso el agricultor.
Por otro lado, el dirigente gremial lamentó la reducida diferencia de precios entre el trigo fuerte y el intermedio, a diferencia de años anteriores. “Me llamó la atención. Había 5-6 pesos de diferencia y yo lo hallé insignificante para lo que significa producir un trigo fuerte versus uno intermedio, el costo extra que significa en fertilizantes e insumos, y tampoco da cuenta de la escasez del trigo fuerte en el mercado. Para mi gusto, están demasiado parecidos los precios, no hay un estímulo para producir un trigo de mejor calidad por esos 5 pesos de diferencia, no paga el esfuerzo”.
En ese sentido, describió el ánimo de los trigueros como malo, “porque los rendimientos fueron menores de lo que esperábamos, porque teníamos buenas expectativas, ya que había llovido bien hasta septiembre, pero, de repente, dejó de llover y entonces eso perjudicó al trigo”.
De hecho, planteó que algunos productores pudieron cubrir apenas sus costos y otros, sencillamente quedaron en rojo, lo que depende de los costos y los rendimientos obtenidos.
“El que está arrendando a un valor de 200 a 300 mil pesos por hectárea, yo sé de gente que siembra harto, que arrienda mucho, que está devolviendo campos y ofreciendo la mitad, porque a esos valores no se puede pagar ese arriendo. Entonces, eso habla un poco de lo difícil que está el escenario, es decir, si el negocio hubiera sido positivo, la gente no estaría devolviendo campos”, sentenció Smith.
En esa línea, planteó que un mal año agrícola tiene efectos en la economía regional, como las ventas del comercio y el empleo.
Por otro lado, advirtió que “pareciera que el consumo de pan a nivel mundial está disminuyendo y está consumiendo más proteína, lo que se confirma en la importante disminución de la masa ganadera y en el aumento de los precios de la carne”.




