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Resultados de la ejecución 2025 generan diferencias entre el GORE y consejeros

La ejecución presupuestaria 2025 del Gobierno Regional de Ñuble, que alcanzó un 99,4% y ubicó a la región entre las tres con mejor desempeño a nivel nacional, no solo fue destacada como un logro de gestión, sino que también abrió un debate político al interior del Consejo Regional respecto de la forma en que se alcanzó ese resultado y del modelo utilizado para ejecutar los recursos.

Desde el Ejecutivo regional se informó que el 88% del presupuesto fue ejecutado mediante proyectos impulsados por municipios, organizaciones privadas, sociedad civil y la academia, lo que permitió materializar obras, programas sociales, adquisición de maquinaria y vehículos, así como iniciativas de investigación desarrolladas en el territorio, con impacto directo en el desarrollo regional y en la calidad de vida de la población.

En paralelo, un 12% del presupuesto fue traspasado a organismos del nivel central -como Sercotec, la Comisión Nacional de Riego (CNR), Corfo y Sernatur- para la ejecución de programas orientados al fomento productivo, el emprendimiento, el turismo y el apoyo a distintos sectores de la región.

El gobernador regional (s), Alejandro Aguilera, defendió la estrategia de ejecución sosteniendo que se trata de una cifra histórica para Ñuble y que responde a una cartera de proyectos sólida, construida desde el territorio.

A su juicio, el foco ha estado en asegurar que la inversión se traduzca en beneficios concretos para la región y no quede sin ejecutar.

Modelo de gasto

No obstante, desde el Consejo Regional surgieron miradas críticas. El consejero Dalibor Franulic (RN) resaltó el alto nivel de ejecución alcanzado y el trabajo coordinado entre las distintas divisiones del Gobierno Regional y los municipios, sin distinción de color político. Sin embargo, advirtió que el GORE ha debido asumir responsabilidades que corresponden al nivel central del Estado, lo que -según planteó- termina tensionando su rol y desviando recursos desde su cartera estratégica.

Un ejemplo de ello sería el financiamiento del polo de Salud en la UBB ($12 mil millones), cuestión que si bien es apoyada transversalmente por lo que significará para el territorio; según algunos, debiera venir desde el nivel central, por tratarse de una entidad estatal.

En esa línea, Franulic sostuvo que el desafío es apalancar los recursos de acuerdo con las competencias propias del Gobierno Regional, evitando que áreas que corresponden a ministerios sectoriales absorban una parte significativa del presupuesto regional, en desmedro de prioridades definidas a nivel local.

Una visión similar expresó la consejera Bárbara Hennig (RN), quien reconoció que el 99,4% de ejecución constituye una buena señal en términos de uso de los recursos disponibles, pero subrayó que una parte relevante de ese resultado se explica por el traspaso de fondos a servicios del Gobierno Central y otras entidades ejecutoras, las que cuentan con mecanismos de gasto más ágiles y rápidos.

A su juicio, el desafío de cara a 2026 será doble: mantener altos niveles de ejecución presupuestaria, pero al mismo tiempo fortalecer la capacidad propia del Gobierno Regional para diseñar, priorizar y ejecutar inversión regional con mayor foco estratégico, mayor impacto territorial y mayor control directo del gasto.

Desde el GORE, en tanto, se insistió en que la estrategia aplicada permitió asegurar que los recursos llegaran efectivamente a la región y se tradujeran en proyectos y programas concretos, reafirmando que la mayor parte de la inversión pública regional se gestiona y ejecuta directamente en Ñuble, mientras que una fracción menor se articula con servicios centrales para iniciativas específicas de alcance regional.

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