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Séptima versión del Festival Nacional de Cine Ñuble cerró con alta asistencia y premiación

Ñuble Cine

Este sábado finalizó la séptima edición del Festival Nacional de Cine Ñuble, encuentro cinematográfico desarrollado en Chillán y distintas comunas de la región, bajo la dirección del realizador Tomás Alzamora. La cita se extendió desde el martes pasado, con una programación que incluyó exhibiciones cinematográficas, talleres, cine infantil, cine patrimonial y funciones descentralizadas en diversos territorios de Ñuble.

Las actividades se desarrollaron en espacios como el Teatro Municipal de Chillán, el Cine O’Higgins y en comunas como San Carlos, Quirihue, San Fabián y Ñiquén, reforzando el carácter regional del festival. Uno de los hitos de esta versión fue la exhibición al aire libre de la película “Denominación de Origen”, dirigida por el propio Alzamora, realizada en las afueras del Cine O’Higgins y que convocó a cerca de mil personas, pese a haber sido anunciada con solo dos días de anticipación.

En conversación con La Discusión, el director del festival destacó la respuesta del público y el nivel de convocatoria alcanzado durante la semana. “Siento que ya la gente está respirando festival y está atenta. Levantamos una actividad muy rápido y llegaron casi mil personas, y en otras funciones hemos tenido dos mil asistentes o más”, comentó, agregando que esta respuesta da cuenta de un proceso de instalación sostenido del encuentro en la ciudad.

Alzamora indicó que uno de los principales avances de esta séptima versión fue constatar una mayor apropiación del festival por parte de la comunidad. “Creo que finalmente el festival ya es de la región y de la ciudad. Ya no es solamente el cine tratando de meterse en la ciudad, sino que es un evento que la gente reconoce como propio”, afirmó.

Respecto a la jornada inaugural, el realizador explicó que se implementaron mejoras en la experiencia de recepción del público y de los invitados, con el objetivo de optimizar el acceso a las funciones. “Antes partíamos el primer día con una experiencia bastante austera, con filas largas y gente esperando al sol. Ahora quisimos mejorar esa recepción, con sombra, asientos y una atención más cuidada”, comentó. Añadió que la instalación de una alfombra roja respondió a ese mismo criterio. “No tiene que ver con fomentar algo superficial, sino con recibir mejor a la gente, a las películas y a los cineastas”, precisó.

En el ámbito formativo, el festival desarrolló una nutrida agenda de talleres, laboratorios y escuelas, entre ellos la Escuela de Cine para Niños, que culminó con una ceremonia de titulación. Según Alzamora, la alta demanda por estas instancias evidencia una necesidad de formación audiovisual en la comunidad. “Los talleres se agotan el primer día, lo que demuestra que hay interés y una necesidad real de capacitación”, comentó.

La programación formativa incluyó talleres de documental, teoría cinematográfica, género, realidad inmersiva y laboratorios de guión, además de un proceso creativo que derivó en la realización de un videoclip junto a una banda local, material que fue presentado durante el cierre del festival. “Se ha generado un movimiento de conocimiento y de energía muy interesante, con participación activa de estudiantes y realizadores”, indicó el director.

Crecimiento

En cuanto al crecimiento institucional del festival, Alzamora destacó la consolidación de un financiamiento sostenido proveniente del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Municipalidad de Chillán y el Gobierno Regional de Ñuble. “Hoy contamos con un respaldo constante de nuestras tres principales fuentes de financiamiento, lo que nos permite planificar y crecer de manera más ordenada”, explicó.

Asimismo, precisó que este crecimiento también ha implicado mayores responsabilidades administrativas y operativas. “El evento ha crecido mucho y eso también significa hacernos cargo de aspectos legales, administrativos y de seguridad. Este año, por ejemplo, pudimos asegurar a todos los voluntarios, algo que no habíamos logrado en versiones anteriores”, detalló.

Respecto a las cifras de asistencia, el director adelantó que, si bien aún faltan consolidar los datos finales, el número de espectadores aumentó entre un 20 y un 30 por ciento en comparación con el año anterior. “Todavía nos falta cerrar los números definitivos, pero claramente hubo un aumento significativo de público”, indicó.

Finalmente, Alzamora reveló que tras el cierre del festival el equipo se enfocará en el proceso de rendición y evaluación. “Es muy importante explicar dónde se gastan los recursos y cuál es el impacto real que genera el festival en la ciudad y en la región, no solo para quienes trabajamos en él, sino para toda la comunidad”, concluyó.

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