Señor Director:
Sin lugar a duda, una de las problemáticas más tratadas en las últimas décadas, en Ñuble y otras regiones del país y del mundo, es la sequía.
Al respecto se ha dicho tanto, abordado y, desde distintas miradas, parece un tópico reiterativo y a la vez, irresoluto. Lo que sí es claro, categórico e innegable es que cada temporada estival se acentúa, notablemente, la falta de agua para regadío; y esta vez no es la excepción, sino muy por el contrario, se ha notado una drástica disminución en el caudal del río Ñuble, fenómeno que pone en serio riesgo la posibilidad de terminar la temporada de riego en condiciones normales.
Según cifras de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble dadas a conocer a los regantes días atrás, en diciembre de 2025 el caudal del río presenta un déficit de casi 50% en comparación con el promedio de la última década. Hoy circula por el río la mitad de agua respecto de lo que visto los últimos años.
Sumado a esto, todos los años debido a la baja disponibilidad de caudal, la distribución de agua hacia los canalistas se restringe, ese hito lo llamamos “periodo de distribución extraordinaria” efectuándose este año 27 días antes que el año pasado, ¿Qué quiere decir esto? Simple pero tristemente, y para descontento de los agricultores, el riego y la producción de alimentos este verano se verá aún más restringido, debido a que tenemos menos disponibilidad de agua que el año anterior.
Las consecuencias, aunque incalculables, son predecibles y aparecen como un disparo directo a la actividad que mueve Ñuble el que también amenaza con minar el desarrollo de toda una región.
Nuestro anhelo, para revertir esta situación y mitigar los efectos de la sequía en la región, evidentemente la concreción de obras para acumular agua: los embalses Punilla, Zapallar y Chillán. Sin lugar a dudas, le cambiarán la cara la región.
Jorge Villalobos Daza
Director Canal Collico, Río Ñuble



