Horas después de que el ejército estadounidense interceptara dos buques el miércoles, incluido un petrolero con bandera rusa que llevaba semanas evadiendo a las fuerzas estadounidenses, el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio presentó un plan para el futuro de Venezuela, que incluía la imposición de la voluntad de Estados Unidos sobre las autoridades provisionales.
La incautación de los petroleros intensificó el enfrentamiento con Moscú tras la destitución de su aliado, Nicolás Maduro. El ejército estadounidense emitió un comunicado en el que afirmaba que las fuerzas habían “incautado” el buque de bandera rusa en el norte del Atlántico, entre Escocia e Islandia, por violar las sanciones estadounidenses. El buque, que no transportaba petróleo, había intentado anteriormente navegar hasta Venezuela para recoger crudo y había estado eludiendo a las fuerzas estadounidenses durante más de dos semanas.
Más tarde, el ejército declaró en un comunicado independiente que había “detenido un buque sin bandera, sancionado y perteneciente a la flota oscura”, el M Sophia, en aguas internacionales del Caribe, donde estaba “realizando actividades ilícitas”, y que el buque estaba siendo escoltado a Estados Unidos.
En Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, esbozó un plan de tres pasos para Venezuela e insistió a los periodistas en que el gobierno “no está improvisando”. El plan incluye estabilizar el país mediante la incautación y venta de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, y que sea Estados Unidos, y no el gobierno interino venezolano, quien controle cómo se distribuirá el dinero.



