En una sesión que comenzó con retraso en Valparaíso, la sala del Senado aprobó este martes por la tarde y despachó a su segundo trámite constitucional el proyecto de ley impulsado por el Gobierno que busca reformar el sistema político chileno.
La iniciativa, anunciada por el Presidente Gabriel Boric durante su última Cuenta Pública, centra sus esfuerzos en combatir la excesiva fragmentación parlamentaria mediante el establecimiento de requisitos más estrictos para la conformación de colectividades y la regulación del financiamiento público.
Con un respaldo transversal, la propuesta ahora deberá ser discutida en la Cámara de Diputadas y Diputados.
Uno de los pilares fundamentales de esta reforma -de carácter acotado pero estratégico- es la restricción del financiamiento estatal. Según lo aprobado, los partidos políticos que no logren obtener al menos un representante en el Parlamento dejarán de recibir fondos públicos, vinculando directamente la subsistencia financiera con la representación popular efectiva.
Asimismo, el proyecto eleva a rango legal la existencia y funcionamiento de las bancadas o comités parlamentarios, buscando dar una estructura más sólida y predecible al trabajo legislativo dentro del Congreso Nacional.


