El 19 de agosto de 2014 se publica la ley N°20.768 que declara feriado el día 20 de agosto de cada año para las comunas de Chillán y Chillán Viejo. El 20 de agosto de 2015 en Chillán Viejo se conmemoró el 236 aniversario del natalicio del Libertador General Bernardo O’Higgins Riquelme. Con la presencia de las máximas autoridades del país, los asistentes a la ceremonia entonaron el himno nacional con un fervor poco usual. Junto con el homenaje al prócer de Chile, la entonces presidenta de la República firmaba el proyecto de ley que creaba la nueva Región de Ñuble.
En su discurso, la mandataria señaló: “la esperanza de una nueva región con mayor participación de la ciudadanía, una economía más dinámica y una sociedad regional con cohesión y con identidad fuerte”. También destacó el fortalecimiento de la impronta rural del territorio, “al poder contar con un embalse como el Punilla – cuya licitación está en fase final – nos va a permitir incorporar al riego 60 mil hectáreas de tierra agrícola”. “Ñuble Región es un sueño que hemos hecho posible, pero hay que hacerlo realidad”, remató.
Diez años después, la región aún sigue dormida. Para cambiar esta realidad, se necesita modificar radicalmente su gobernanza. Se requiere un conjunto de agentes que se articulen de manera coordinada y bajo la dirección de un delegado presidencial que tenga la convicción y la experiencia de haber sido parte de la creación del nuevo territorio. Aunque pueda parecer un proceso sencillo, la gobernanza implica una serie de aspectos que se deben considerar.
Su composición debe incluir a todos los actores relevantes de la cadena de valor del territorio. Este paso requiere reconocer y aceptar la ruralidad de Ñuble. Por tanto, todas las demás actividades económicas del territorio que contemple la gobernanza deben estar en sintonía con dicha ruralidad. En este ámbito, debiesen ser parte de la gobernanza los gremios, los jefes de servicios y los 21 municipios. Todos ellos representados por personal permanente y vinculante con el quehacer de cada organismo participante. Cada uno de estos agentes tiene su función y contribuye a la creación de valor social. Además, la gobernanza cuenta con el director, quien se encarga de guiar el actuar de cada agente local y marcar el tiempo y las indicaciones con el gobierno central.
Antes de comenzar a funcionar, es necesario que los agentes sean validados en sus respectivos ámbitos de acción. Es decir, que sus intereses personales estén alineados con los intereses de la gobernanza. Lo anterior es especialmente válido para los jefes de servicios y funcionarios públicos, quienes deben dar garantías de abstinencia frente a presiones mediáticas para asumir desafíos electorales. Cada acción de política en el ámbito que le compete a la gobernanza – que se entiende guarda relación con hacer realidad el sueño de la región – debe coordinar los tiempos de los agentes locales con los tiempos de los ministerios sectoriales. La bajada de las decisiones con efectos a nivel territorial debe ser a través de los representantes de los municipios locales.
La nueva forma de gobernar, de implementarse, tendrá los primeros 100 días para convencer de que son capaces de cumplir con lo que alguna vez se le prometió a la comunidad.




