Talentoso músico cuenta la gran influencia del maestro chillanejo en su vida y carrera.
Destaca a Chillán como una de las ciudades que más se preocupa y valora a los artistas. Además agradece el interés de la gente por el arte.
Durante este lunes y martes se está realizando en Chillán El Octavo Encuentro de Jóvenes Talentos, actividad nacida con el propósito de homenajear al gran pianista chillanejo Claudio Arrau.
Uno de los invitados a esta actividad, es el profesor y destacado pianista chileno Horacio Tardito, quien además de realizar un taller de piano en el Teatro Municipal, fue el encargado de abrir el encuentro de talentos.
El reconocido músico contó en exclusiva para LA DISCUSIÓN , la gran influencia que el maestro Arrau ha tenido en su vida y la de su familia, además de comentar cómo ve el panorama para los nuevos talentos que están surgiendo en el país y en la zona.
-¿Cómo surge su interés por el piano?
- Yo decidí ser pianista antes de poner los dedos en el teclado y después mi abuela me enseñó a tocar. Fue una cosa que nació de una convicción espiritual muy grande.
-¿Cuándo se decide a ser pianista?
-Fue cuando vi a Claudio Arrau dando un concierto por la televisión, a su arribo a Chile. Yo estaba comenzando a jugar ajedrez y en ese mismo instante prendieron el televisor y estaba Claudio Arrau y yo quedé ensimismado con su manera de tocar a Beethoven.
Algo muy curioso pasó porque después mi abuela me contó una historia muy especial. Mi abuelo Horacio se comprometió con ella en un concierto de Claudio Arrau, no por nada mi abuelo conocía a Claudio y eran amigos. En honor a eso, su primogénito, mi padre, se llamó Claudio. Entonces yo nací queriendo ser pianista, sin que nadie me haya obligado a hacerlo.
-Entonces Claudio Arrau es de gran importancia en su vida.
-Claudio Arrau es para mí una marca espiritual muy fuerte. Conozco lo que él significa no sólo como figura, sino como ser, como músico, y eso para mí tiene un valor especial muy grande.
-¿Qué siente entonces al ser quien abre el encuentro de jóvenes talentos?
-Una emoción muy fuerte porque voy a tocar música de Chopin, una de las favoritas de Claudio.
-¿Cuáles son sus expectativas para esta presentación?
Ninguna, no funciono en base a expectativas, hablo lo que tengo que hablar o toco lo que tenga que tocar y como soy loco, puedo hablar y tocar lo que quiera y como quiera, en el momento que la música me pide. Porque un pianista tiene que adaptarse a cada piano, porque todos son diferentes.
-¿Qué le parece que en Chillán se organicen este tipo de actividades?
-Magnífico. Estoy muy contento, y agradezco la labor de Jaime Carrasco y todo el equipo que lo acompaña. Ellos realizan un trabajo muy denso, de mucho profesionalismo, de gran convicción por lo que hacen, y muy organizado, entonces las cosas resultan bien.
-¿Cree que con esto se contribuye a generar más interés de los jóvenes por el piano?
-Sí, pero también es importante considerar que la música es para todos y la música es una sola. Es una bendición.
-¿Cree que algunos de los jóvenes que se van a presentar en este octavo encuentro o de los que ud. les hizo el taller en el Teatro Municipal puede ser considerado como el sucesor de Arrau?
-Yo no creo en los sucesores de nadie. Yo creo en que cada persona es tan importante como la otra. Yo no valoro a Arrau como ícono, lo valoro como ser humano, como persona y como músico, de la misma forma en que puedo valorar futuros talentos y que ellos ojalá sobresalgan por sí mismos, sin tener que imitar o tener una presión tan grande.
-Entonces ¿A ud. tampoco le gustaría ser considerado como un sucesor de Arrau?
-Yo me siento vinculado a Arrau no del punto de vista superficial, sino de un punto de vista espiritual y en ese sentido, yo no necesito que me cataloguen por nada, ni ser un estereotipo de nada. Yo simplemente toco y tanto mejor cuando soy yo y no imito a nada.
-¿Cómo ve los talentos de esta zona?
-Muy bien, realmente la gente absorbe las ideas de manera muy curiosa. En general noté una percepción muy linda de gente de todas las edades, eso me llamó de sobremanera la atención, de cómo se llevó el punto de tensión hasta el final de la clase.
-¿Cree que Chile es un país que valora a sus artistas?
- No. Hay pocas ciudades, Chillán es una de las excepciones donde se valora realmente al artista, pero creo que todavía hay muy poco cuidado de éste. Le exigen al artista entregar un producto, a costa de mucho esfuerzo y ese producto muy pocas veces es asimilado espiritualmente sino que es visto como una pantalla, como un pretexto para un evento o para ganarse plata de proyectos, pero en el fondo el artista siempre va a desarrollar su arte en condiciones buenas y malas y el mejor arte es desarrollado a punta de esfuerzo, eso es algo que la vida misma te va enseñando.
-¿Cuáles son sus planes a futuro?
-Seguir tocando, enseñando, viajando, grabando. Estoy haciendo una corporación para el desarrollo del arte y cuidado del medio ambiente y creo que más que nada ser una persona feliz, que pueda hacer su arte sin restricciones y entregar sin restricciones, de esa manera todos nos vemos beneficiados.
-¿Cuál es el legado que le gustaría dejar?
- Un legado que más bien transite por lo intangible, por la transmisión de conocimiento directa, por la entrega ya sea a través de clases o conciertos, porque al mismo tiempo que hago las clases voy a tocar, entonces las dos cosas se complementan.
-¿Pretende volver a Chillán en alguna ocasión?
-Siempre. Me encanta Chillán, me encanta la gente, el ambiente que se arma.
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